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martes, 3 de abril de 2018

Hugo vs Cristiano

La obsesión de Cristiano Ronaldo, marcar un gol de "chilena", se cumplió en el mejor escenario posible, en la competición más importante de clubes, la Liga de Campeones, y con un remate impresionante que encumbró un arte que dignificó hace décadas el mexicano Hugo Sánchez.

El delantero portugués tenía entre ceja y ceja marcar un tanto de chilena. A lo largo de su carrera lo había intentado en múltiples ocasiones sin éxito. Muchos de sus detractores, ante sus errores, se frotaban las manos y ensanchaban sus críticas cuando Cristiano fallaba, a veces de forma aparatosa, en sus intentos de emular a Hugo Sánchez.

Pero por fin, ante la Juventus, Cristiano se quitó un peso de encima. Su sonrisa lo decía todo después de marcar el 0-2 en el minuto 64, instante en el que se congeló el tiempo en Turín. Justo en ese momento, Cristiano recogió un centro desde la banda derecha de Dani Carvajal y, tras un salto espectacular, hizo su chilena soñada.

Gianluigi Buffon, que salvo milagro ya no podrá ganar su ansiada Liga de Campeones, hizo la estatua hipnotizado por el remate de Cristiano. Sólo pudo mirar como la pelota entraba por la izquierda de su portería. Y, por dentro, un caballero como Buffon, seguro que aplaudió la acción de su rival, que se paró en el aire para hacer uno de los remates del año.

En la grada, el tiempo también se paralizó. Los aficionados del Real Madrid se volvieron locos, pero los de la Juventus, aplaudieron la acción de Cristiano Ronaldo, que agradeció el detalle de la hinchada rival llevándose la mano al pecho y levantando el dedo pulgar.

Tal vez, Cristiano nunca imaginó que iba a celebrar un gol de esa categoría en un escenario semejante y en la mejor competición posible con permiso de un Mundial o una Eurocopa. Y, por eso, puede ser que su chilena sea más valiosa que la que encumbró en ese arte a Hugo Sánchez.

Y es que, si algún jugador tiene asociada a su figura el arte de la chilena, ese no es otro que el jugador mexicano, que en los años 80 hizo varias obras de arte. Ganador de cinco trofeos de máximo goleador de la Liga, cuatro con el Real Madrid y uno con el Atlético, también fue capaz de paralizar a un estadio, en este caso al Bernabéu.

El 10 de abril de 1988, en un partido de Liga contra el Logroñés, se elevó como un acróbata para rematar un centro de Rafael Martín Vázquez desde la banda izquierda. En el centro del corazón del área apareció una figura morena, de pelo rizado, que conectó una chilena impresionante que levantó al público del Bernabéu.

Fue su mejor momento detrás de una vida de esfuerzo para perfeccionar un remate a la altura de muy pocos futbolistas. Algunos, como Wayne Rooney, también consiguieron su foto, pero Hugo Sánchez y este martes, Cristiano Ronaldo, consiguieron la imagen estética más perfecta.

Un día, Hugo Sánchez habló sobre cómo consiguió ser el mejor rematando de chilena: "Trabajaba una y dos y diez y cien mil veces el remate de la chilena. Quise homenajear a mi padre. Quería que ese remate fuera un símbolo en mi carrera como futbolista". Antes, Hugo había visto a su padre hacer ese remate, cuando era niño, y quiso homenajearle. Lo consiguió.

Casi 30 años después, exactamente 29 años, 11 meses y 22 días desde que Hugo Sánchez hizo su obra de arte, apareció Cristiano Ronaldo para hacer el mejor homenaje al mejor 'chileneador' de la historia.

El jugador portugués se deleitó con uno de los remates de su vida en el mejor momento posible. Ahora, se abrirá el debate sobre cuál es la chilena perfecta. Hugo y Cristiano, sin duda, dignificaron uno de los artes más complicados del fútbol. En eso, no hay debate.

lunes, 2 de abril de 2018

El penúltimo reto de una leyenda

Gianluigi Buffon, aunque parezca lo contrario, no será eterno. De hecho, el portero afronta la recta final de su carrera y lo hace con un sueño todavía entre ceja y ceja: la Champions League.

Tanto es así que el meta de la Juventus es el segundo futbolista que más partidos de la competición ha disputado (123) sin llegar a ganarla nunca, sólo por detrás de Zlatan Ibrahimovic (124).

No parece ni el momento ni el rival propicio. El Madrid está lanzado, sus piezas importantes están cogiendo confianza y Cristiano, un verdugo infalible ante 'Gigi', ya está afilando sus uñas. Pero la leyenda de la portería italiana aún no se rinde. No sabe cómo se hace.

Ni cuando la Juventus bajó al infierno él quiso escaparse de la quema. Si su equipo se quemaba en la hoguera, Buffon no quería abanicos ni ventiladores. Se fue a la 'B' como un señor y volvió aún más reforzado. Por eso, un reto tan atractivo como la Champions no deja de ser una motivación sin aquellos tintes dramáticos.

A sus 40 años, Buffon ya se quedó en el último escalón antes de pisar el paraiso futbolístico el pasado curso, pero el Real Madrid se interpuso en su camino. Hoy, los blancos vuelven a cruzarse con su destino. El penúltimo reto de su carrera.

Y decimos el penúltimo porque el último será el más difícil de todo: colgar los guantes. Pero, para eso, aún quedan un buen puñado de minutos futbolísticos.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El Sevilla sobrevive al infierno del Anfield

El Sevilla consiguió rascar un punto en un partido que comenzó ganando, pero que sufrió de lo lindo para lograr igualar ante un Liverpool tremendamente competitivo.

Se las prometían felices en el Sevilla tras el gol inicial de Ben Yedder. El delantero francés aprovechó la pasividad de la defensa del Liverpool para empujar a la red un centro lateral.

Sin embargo, el conjunto 'red' se fue envalentonando, sumando galopadas por los costados. Salah, Mané y, sobre todo, Moreno olieron sangre en las bandas hispalenses y comenzó el asedio a Sergio Rico.

Avisó Mané, rematando sin tino un contragolpe del Liverpool. La ocasión errada fue la declaración de intenciones de un Liverpool que presentaba tantas dudas en defensa como peligro en ataque.

Corría el minuto 20 en Anfield cuando Firmino firmó el empate. Henderson y Moreno sacaron escuadra y cartabón para dibujar una pared que desnudó al Sevilla y brindó el tanto al delantero brasileño.

Cuando logró reponerse del gol, el Sevilla trató de alargar las posesiones para domar la intensidad del equipo inglés, que ganaba todos los duelos, pero Salah, omnipresente, le 'robó' la cartera a N'Zonzi en la frontal y marcó el segundo.

La mala fortuna se apoderó del conjunto andaluz cuando el disparo del egipcio golpeó en un defensor antes de colarse en la portería de Rico. Sin embargo, el 'karma' se la devolvió al Sevilla con el penalti que Firmino estrelló en el palo minutos más tarde.

Tras la reanudación, el equipo español subió la línea de presión para dificultar la salida de balón 'red', mientras que el Liverpool se sentía cómodo al contragolpe.

La vertiginosidad del conjunto 'red' mantenía en jaque a un Sevilla que vio cómo su entrenador se 'autoexpulsaba' al filo de la hora de partido.

Pintaban bastos para los andaluces en Inglaterra cuando Muriel asistió a Correa para que empatase en el 72. Sin embargo, el delantero colombiano tuvo la remontada en sus botas pero no atinó en el descuento.

Entre tanto, Coutinho fue recibido con aplausos en Anfield. El brasileño apenas tuvo continuidad en un juego marcado por la intensidad y los encontronazos entre un Liverpool y un Sevilla que se repartieron los puntos.

lunes, 1 de mayo de 2017

Lo imposible para el Real Madrid, la eternidad para el Atlético



Este martes comienza en Chamartín el cuarto duelo entre estos dos equipos en las últimas cuatro ediciones de la Champions. Siempre salió triunfador el Madrid, dos títulos y un acceso a la ronda que se disputa esta vez, pero ni a unos ni a otros les hace demasiada gracia verse con tanta frecuencia, especialmente a los rojiblancos, escaldados en todos los precedentes.


«Vamos a hacer algo nuevo, lo vamos a intentar», insinuó Zidane, aunque más allá de la presencia de Isco en el lugar del lesionado Bale no se intuyen grandes cambios en el Madrid. «Tengo clarísimo quién va a jugar de lateral... o carrilero», soltó así, como quien no quiere la cosa, Simeone, insinuando la misma novedad que su rival. Tampoco parece probable, sin embargo, que el Atlético mueva su esquema habitual. Sin embargo, ambas frases forman parte del choque psicológico que ya se empezó a jugar hace días entre ambos.


«Era lo que entendíamos que era mejor para este partido», respondió el Cholo cuando le preguntaron por qué hace dos años, en cuartos de final, no quiso entrenar ni dar su rueda de prensa en el Bernabéu y esta vez sí. Zidane, por su parte, también quiso quitar de la cabeza a los suyos que los precedentes, muy favorables, les vayan a ayudar en nada para este doble enfrentamiento en busca de la final de Cardiff.


Sin embargo, ambos técnicos hablaron de los detalles, de los primeros minutos del partido, de los errores... Zidane lo dijo abiertamente: «Queremos ganar el partido... bueno, y mantener la portería a cero». Eso, no encajar, se ha convertido en una obsesión en los dos banquillos. El Madrid tiene más o menos claro en su fuero interno que el Atlético les va a marcar en la ida. Curiosamente, el Atlético tiene más o menos igual de claro que el Madrid va a marcar en la vuelta. En esa paradoja del miedo se desenvuelve una eliminatoria donde ambos clubes buscan su particular reto. Los blancos asaltan el sueño de repetir título por primera vez en la historia de la Champions y lo hacen agarrados a Cristiano Ronaldo, descorchado para la competición con cinco goles en cuartos de final frente a todo un Bayern de Múnich, y con la fuerza de su banquillo, del que pueden salir Asensio, Lucas, James o Morata. Otro de sus argumentos, cómo no, es la racha, descomunal, de 58 partidos anotando, al menos, un gol. Con esa premisa, es difícil imaginar un buen escenario para el Atlético.

Sin embargo, los rojiblancos también acumulan motivos para la esperanza. Frente a esa racha de derrotas, siempre en Champions, y analizando los números tras la final de Lisboa, el Atlético se ha enfrentado en 13 ocasiones ante el Real Madrid, y entre las victorias (cinco) y los empates (otros cinco) sólo ha salido derrotado en tres ocasiones. Eso sí, son las dos finales y los cuartos de final de esta competición. ¿Dolor? No para Gabi. En el discurso del capitán, un hilo conductor: fuera los sentimientos, dentro el aspecto mental. «Tenemos que controlar las emociones. No me hace especial ilusión jugar contra el Real Madrid, lo que quiero es ganar la Champions. Tenemos que tener las emociones controladas para hacer el partido perfecto. No se puede hacer nada con el corazón, tenemos que trabajar el partido», decía.


El Atlético lleva 141 días, desde el pasado 12 de diciembre en Villarreal, sin perder como visitante. Son ocho victorias y seis empates, entre ellos el de hace unos días en el Bernabéu, en Liga, un resultado que firmaría toda la expedición atlética, que vive pendiente de si Carrasco está lo suficientemente recuperado como para ser titular o será Gaitán quien complete el centro del campo. Simeone espera «unos primeros minutos con mucha presión de su parte, con el público, con el ambiente» y, ante eso, «cabeza fría y llevar el partido a donde nos interesa». ¿Qué ocurrirá si uno de los dos marca pronto? Eso lo desvelará una noche que no termina hoy, pero parece claro que locuras, lo que se dice locuras, pocas.

lunes, 21 de mayo de 2012

El Chelsea FC campeón de la Champions League 2011-2012

El Chelsea FC es el nuevo Campeón de Europa tras imponerse en la tanda de penaltis al Bayern Munich, después de que ambos equipos empatasen a uno tras los primeros noventa minutos. El partido discurrió por los derroteros esperados. El Bayern aceptó el papel principal desde el minuto uno, manteniendo la posesión siempre con una vocación ofensiva, mientras que el Chelsea se limitó a defender por acumulación y esperar que Drogba cazara una.
Si alguien mereció ganar la final ése fue el Bayern. Capitalizó la posesión, generó decenas y decenas de acciones de ataque y lo intentó de todas las maneras: combinando por el interior, centrando desde los flancos, llegando a línea de fondo, disparando desde media y larga distancia… Pero le faltó acierto y le sobraron algunos centímetros. Igualito que al Barcelona.
Sin embargo, cuando el reloj ya apretaba los nervios y parecía que ambos contendientes firmaban las tablas de llegar a la prórroga, Thomas Müller cazó un centro al segundo palo que picó astutamente, provocando la confusión de un Cech que se vio superado por arriba. Minuto 85. Todo parecía visto para sentencia: iba a ganar el único que había hecho méritos para ello. Pero entonces llegó Didier Drogba, toda una fuerza de la naturaleza para, in extremis, devolver el empate al marcador.
Drogba fue el hombre de la final. Dos veces héroe y, por el medio, a punto de convertirse en villano. Al poco de comenzar la prórroga, se le escapó estúpidamente un pie con el que provocó un penalti sobre Ribèry. Pero Arjen Robben hizo la respiración Djuckic y, como suele ocurrir en estos casos, falló el lanzamiento. A pesar del bajón anímico, el Bayern aún dispuso de otra ocasión inmejorable: una extraordinaria dejada de Olic que Van Buyten no supo embocar.
Todo quedó visto para la sentencia de los penaltis. Lahm, el capitán, que había fallado en la tanda contra el Madrid, marcó el primero. A Mata, inexplicablemente elegido primer tirador por Di Matteo, le quedó grande semejante responsabilidad y falló. Mario Gómez y David Luiz marcaron los suyos y, a continuación, una sorpresa: Neuer fue el encargado de tirar el tercero de los suyos. Y lo hizo bien: la clavó a un palo. Luego vino Lampard y no falló. A partir de aquí el giro dramático: Cech le hizo un paradón espectacular a Olic, en uno de esos minoritarios casos en los que hay más mérito del portero que culpa del lanzador. Cole lanzó el cuarto y empató la tanda a tres. Último penalti para el Bayern para Schweinsteiger, el encargado de matar al Madrid en semifinales. Pero no es lo mismo tirar para ganar que para mantenerse vivo y lo erró. Momentazo para Drogba: heroico en semifinales, providencial en la final tras el gol muniqués y a punto de tirar todo por la borda en la prórroga. Una cita con la Historia que el marfileño no dejó escapar. Anotó el quinto para engrandecer su leyenda y darle su primera Champions League al Chelsea de Abramovich.

miércoles, 25 de abril de 2012

Se termino el sueño de la orejona para los Merengues

El Bayern Múnich certificó en la tanda de penaltis la cura de humildad que ayer martes inició el Chelsea. Una cura de humildad para prensa y aficionados, que nos frotábamos las manos ante la posibilidad de vivir un partido histórico en la final de la Liga de Campeones. Nunca para Real Madrid y Barcelona, que en ningún momento minusvaloraron a sus rivales.
El Madrid ganó en su partido ante el Bayern por 2-1, pero sólo le bastó para forzar la prórroga y acto seguido caer eliminado en la lotería de los penaltis. Iker Casillas, vitoreado por el Santiago Bernabéu, estuvo a la altura de las expectativas al detener dos penaltis, pero su labor no fue suficiente ante los fallos de Cristiano —primer penalti que falla con el Madrid—, Kakà y Sergio Ramos.
Lo cierto es que, salvo en la prórroga, el Real Madrid nunca dominó el juego. Y con juego no me refiero a la posesión —que tampoco— sino a tener el control del partido, jugar a lo que él quisiera. A los diez minutos se vio con un 2-0 en el marcador, pero fue más fruto de la casualidad que de una salida fulgurante, de un asedio. Un 2-0 con ambos goles de Cristiano Ronaldo que encarrilaba la eliminatoria, pero que no alteró un ápice las intenciones del conjunto bávaro.
El Madrid parecía partido, completamente sobrepasado en la lucha por el centro del campo. Kroos dirigía el juego a su antojo, y las continuas subidas de Alaba por la izquierda y Lahm por la derecha convertían cada ataque alemán en una acción de superioridad. Siempre había algún jugador del Bayern desmarcado, debido no sólo a la superioridad en el centro sino a desajustes defensivos en el Madrid. Desajustes provocados principalmente por Marcelo, notable en el ataque —aunque se está acostumbrando demasiado a subir conduciendo y nunca desdoblándose—, impecable en el uno contra uno ante Robben, pero con graves lagunas defensivas provocadas principalmente por su actitud y falta de atención. Sirva de ejemplo la oportunidad de Robben al poco de iniciarse el encuentro, ganándole la espalda al lateral brasileño y rematando sólo en el área pequeña. O la acción del penalti de Pepe —a pesar de esta acción, excepcional eliminatoria del central portugués—, en la que el Bayern aprovecha un agujero en su banda para colgar un centro a placer. Es una de las razones por las que en líneas generales Mourinho prefiere a Coentrao: conforma una línea defensiva junto a sus compañeros en la zaga más rígida y colectiva que con Marcelo.
El aspecto físico es otro punto donde el Madrid se ha encontrado totalmente superado. No es de extrañar, teniendo en cuenta que tres días antes tuvo que jugar un partido de la misma trascendencia. La tensión del clásico del pasado sábado pasa factura tanto física como mentalmente, y al igual que al Barça no se le veía fino ante el Chelsea, al Madrid se le veía agotado a los 10 minutos de la segunda parte. Por eso, no creo que la intención del Real Madrid fuera otorgarle el dominio del esférico al Bayern. Simplemente creo que no ha tenido la capacidad de arrebatárselo hasta que las fuerzas se han igualado en la prórroga y los de Mourinho han pasado a dominar el juego, hasta el punto de incluso tener alguna que otra oportunidad de hacer gol.
¿Deben saltar las alarmas? No. Aunque el Madrid ya está logrando títulos, sigue siendo un equipo joven, en construcción y continuo aprendizaje. Que es evidente que todavía tiene puntos débiles que deben corregirse, pero que ya es capaz de luchar por los tres títulos cada temporada. Y aunque ahora muchos dedos señalarán a Mourinho, puede que algunos con razón en lo que respecta a esta eliminatoria, él es el máximo responsable de la competitividad de este equipo. Se ha perdido una gran oportunidad de levantar la Décima, pero no será la última del Madrid de Mourinho.

El Chelsea hizo lo que tenia que hacer.

La venganza se gestó. La réplica al Iniestazo llegó de una forma tan violenta como inusual. El Chelsea llegó a Barcelona en avión pero sobre el césped puso el autobús. El equipo de Roberto Di Matteo logró una clasificación para la final tan rácana, tan poco atractiva y tan efectiva directamente proporcional a la épica, la hazaña y la heroicidad que demostraron en el césped del Camp Nou los guerreros ingleses, que se quedaron con diez jugadores en la primera parte y lograron marcar dos goles.
El Chelsea puso las cartas sobre la mesa en Londres, donde vio como el alud de ocasiones que generó su rival se toparon una y otra vez con el muro defensivo blue. Sacó petróleo en casa y no ocultó que a domicilio la táctica sería la misma. A diferencia del Barça, que se jugaba la Liga contra el Madrid, el entrenador italiano pudo dar descanso a muchos de sus titulares el pasado fin de semana ante el Arsenal. Con los mismos once que ganaron en Stamford Bridge se plantaron en el Estadi.
De nuevo, la estrategia era la misma: ver venir el aluvión de ocasiones barcelonistas con un chubasquero prácticamente impermeable al constante goteo de fútbol del Barça y a la mínima, buscar una contra mortal que noqueara el ánimo local. Y a pesar de que encajó dos goles en el primer tiempo, y pese al juego sucio de Terry en una entrada tan fea como merecidamente castigada, Ramires fue capaz de encontrar la grieta en un ataque ocasional que terminó en gol, el tanto psicológico del alargue.
Como en Londres, cuando Drogba marcó de forma decisiva con el tiempo cumplido del primer acto, el Chelsea repitió la historia justo en el momento en el que el barcelonismo veía culminada la remontada. Seguramente si Guardiola hubiese optado por defender el resultado, el marcador hubiese sido otro. Pero se negó a echarse a atrás y sus jugadores siguieron atacando, dejando huecos en la zaga; como evidenció el del segundo gol inglés, cuando a la desesperada los blaugrana reclamaban justicia.
Di Matteo y los suyos se veían con el agua el cuello, aguantando el tirón: tal y como hicieron en la ida. La elegida era la única manera de superar al adversario, no le quedaba otra. El travesaño, el palo y Cech se alinearon en favor del Chelsea que, con un futbolista menos casi una hora, sentenció gracias al gol de Fernando Torres, otra vez en el descuento, que acabó de tumbar al vigente campeón de Europa. La fórmula resultadista y efectivista triunfó en detrimento del libro de estilo barcelonista.
Ahora, el Chelsea, espera rival mientras se frota los ojos. Lo suyo es una hazaña en toda regla. Se disfrazó de pequeño para convertirse en grande. Lo lleva soñando desde que Abramovich se hizo con el club, en 2003. Eso sí, en la final, contra Real Madrid o Bayern, Di Matteo —un técnico de paso que puede hacer historia— no podrá contar con cuatro de los titulares en el Camp Nou, imprescindibles en su esquema: Terry, Ramires, Meireles e Ivanovic, todos por sanción. En juego, su primera Champions.

Leo Messi fue vencido por sus propias desiciones


Barcelona 2 2 Chelsea - Champions League 2012... por AndySanLorenzoTV

El FC Barcelona no ha podido cambiar un guión que tendía hacia lo dramático desde hace una semana y que el sábado ya tomó tintes trágicos. Otra vez, como hace seis días, se ha vuelto a quedar a unos pocos centímetros de darle la vuelta a la eliminatoria. Y peor aún, lo tuvo en las manos, dos veces, una real, otra virtual, y en ambas ocasiones fue incapaz de rematar la conquista.
Di Matteo escogió a los mismos once soldados que habían vencido en Stamford Bridge y el Chelsea FC hizo justo lo que se esperaba de él. Defender con diez hombres y utilizar a Didier Drogba como faro y lanzadera. Pep Guardiola, por su parte, cambió el guion: eligió un 3-4-3 sin Alves, del que prescindió en su rol de extremo, minimizado ante el uno para dos que se le presenta con estrategias como la de los blues. Volvió Piqué, perfecto en su misión de arrancar rompiendo líneas hasta que tuvo que dejar el campo tras quedar sembrado en el césped en un choque con Valdés.
La película arrancó con los dos equipos totalmente metidos en su papel desde el primer minuto. El Barça fue tomándole el ritmo al asedio poco a poco, metiendo cada vez más aceleraciones y balones interiores, aunque sólo hizo un único tiro entre los tres palos en media hora. Hasta que al fin alguien encontró un desequilibrio: Alves lanzó a Cuenca hasta la cocina y el pase de la muerte lo embocó a puerta Busquets, un protagonista inesperado haciendo aparición en el momento adecuado. Y de repente, todo se puso de cara al Barça.
Sólo un minuto después del gol, Terry se fue a la calle por una cobarde e infantil agresión a Alexis Sánchez. El Camp Nou entró en erupción y el Chelsea, huérfano, tembló, se resquebrajó y volvió a besar la lona con el tanto de Iniesta a pase de Messi. Dos a cero, contra diez hombres y el descanso a sólo unos segundos. Pero ocurrió otra vez. Igual que en Stamford Bridge, un terrible error condenó al Barça. Mascherano se excedió intentando adelantarse a Lampard en una salida absurda, no recuperó la pelota, perdió la posición y dejó una brecha por la que el inglés mandó a Ramires a meter un auténtico golazo de vaselina. Una vez más, en el descuento del primer tiempo. Cómo cambian las cosas de irse al vestuario clasificado a llegar eliminado...
A pesar de todo, sólo un par de minutos tras la reanudación, cuando los que rezan aún no habían terminado sus plegarias, el Barça dispuso de una ocasión inmejorable para volver a ponerse en ventaja gracias a un dudoso penalti sobre Cesc, de esos que en Champions te pueden conceder en casa pero nunca como visitante. Pero Lionel Messi, el héroe de las mil hazañas, el niño idolatrado como un semidiós, volvió a sufrir la incomprensible fatalidad de esos inabarcables centímetros. Su lanzamiento se estrelló en el larguero y con él volaron buena parte de las esperanzas culés.
El Barça acusó el golpe, Messi especialmente, y le tomó su tiempo despertar y recuperar el ritmo. Capitalizó el control de la pelota, intentó no perder los nervios, moverse de un flanco a otro, estirando el campo, entrando por dentro y por fuera, pero en la media hora siguiente apenas logró rematar con peligro una vez, un disparo de Cuenca que sacó Cech, nuevamente providencial. En los quince últimos minutos el asedio fue total, con Keita en el campo a lo Alexanco. Messi, aun sufriendo una verdadera hemorragia emocional, no se fue a lamerse las heridas a ningún lado. Pidió el balón una y otra vez, lo intentó de todos los modos posibles y, como si las parcas aún quisieran divertirse un poco más aumentando su sufrimiento, en una ocasión que se forjó por sus propios medios, el balón volvió a ser repelido por el poste.
Y cuando los 180 minutos de la eliminatoria ya expiraban, cuarenta y siete disparos blaugranas después, trece de ellos entre los tres palos, cuatro estrellados en la madera, el que acabó encontrando el gol fue el Chelsea, gracias a un mano a mano ante Valdés que no desaprovechó Torres. El minuto final sirvió para que el Camp Nou hiciera una inequívoca declaración: dejaron perfectamente claro que, pese a los dos dolorosos golpes sufridos en apenas tres días, están a muerte con este equipo y, más concretamente, con el estilo de juego y la filosofía futbolística desarrollada en los últimos años. Una afición a la que siempre se acusa de frialdad demostró en esta aciaga ocasión una gran madurez.
El Pep Team no ganará ni la Liga ni la Champions de 2012. Dentro de poco sabremos si estamos ante el fin de una era o si a esta magna obra aún le queda un último capítulo, el del intento de recuperación del trono perdido. Todo dependerá de la decisión de Guardiola. Lo que queda de curso futbolístico debe servir para recuperar el ánimo y la confianza con los que competir lo mejor posible con la final de la Copa del Rey contra el Athletic Club como horizonte final.

sábado, 17 de marzo de 2012

Real Madrid y Barcelona se evitan hasta una hipotética final

El Real Madrid CF ha tenido la fortuna de quedar emparejado en cuartos de final con la cenicienta del bombo, el APOEL de Nicosia, un equipo para el que jugar frente al nueve veces Campeón de Europa es un premio en sí mismo. Además, el partido de ida se jugará en Chipre, con lo que el equipo blanco contará con el factor campo. El FC Barcelona se tendrá que ver las caras de nuevo con el AC Milan, con quien ya se enfrentó en la fase de grupos (2-2 en el Camp Nou, 2-3 en San Siro). Al igual que el Madrid, el Barça contará con la ventaja de jugar en casa el partido de vuelta.
Los otros dos cruces de cuartos de final son el Olympique de Marseille vs Bayern München y el Benfica vs Chelsea. El vencedor del duelo franco-alemán quedará emparejado en semifinales con el ganador del APOEL-Madrid mientras que portugueses o ingleses tendrán que pelear por una plaza en la final con el que se imponga en el Milan-Barça.
Así las cosas, Real Madrid y FC Barcelona han evitado verse frente a frente tanto en cuartos como en semifinales, con lo que sólo podrán enfrentarse en una hipotética final. Además, el sorteo ha deparado que ambos equipos cuenten con el factor campo a favor en semifinales (si llegan, claro), lo que a priori facilitaría las cosas para que en la final se enfrenten los que a día de hoy son los dos mejores equipos del mundo.
Los partidos de cuartos de final se disputarán entre los días 27/28 de Marzo y 3/4 de Abril. Las semifinales se jugarán entre el 17/18 y el 24/25 de Abril. Y la gran final se celebrará en el Allianz Arena de Múnich el 19 de Mayo.

viernes, 29 de abril de 2011

Los ‘putos amos’ son los futbolistas

Hay partidos que no necesitan calentarse con tanto exceso de palabras. En un juego como Real Madrid-Barcelona basta dejar a los que saben, hablar con el balón y con la magia que los hace estar en dos de los mejores equipos del mundo. Francamente no me interesa si Mourinho o Guardiola tiran el dardo más venenoso, si se retan o no fuera del campo, o si son los ‘putos amos’ en una sala de prensa. En la cancha que es donde importa todo, los ‘putos jefes’ son los futbolistas.
Un juego de semifinales en Champions League debe ser recordado por lo que suceda dentro del campo y no por palabrería que si, da de comer a carroñeros, pero que en el terreno de juego sirve para nada y para lo mismo.
El portugués reafirmó lo que había demostrado antes en el Porto, Chelsea e Inter. Es un maestro para enfocar todos los reflectores en él y aliviar la presión a sus jugadores, que de verdad, debe ser enorme. Si el Barcelona elimina al Real Madrid en Europa, la Copa del Rey sirve para presumir muy poco. El cuadro merengue está construido para ganar todo lo que se le ponga enfrente y más cuando han pasado años verdaderamente en blanco. Sin embargo, Florentino Pérez es un lobo voraz que desea ver la grandeza de su equipo no sólo sobre el Barcelona en España sino en Europa en general, encima del Milan, Manchester United o Bayern München, entre otros.
En Barcelona la situación es similar. El cuadro culé se había caracterizado por el discurso sensato, objetivo y en muchas ocasiones pasivo. Hablar con el tiki taka, gambetas y goles eran las respuestas filosas que mejor sabían atender los blaugranas. De un momento a otro, las palabras y los actos cambiaron, desde la voz del Presidente, campañas con las palmas de las manos bien abiertas mostrando los cinco dedos o con declaraciones no vistas y escuchadas con anterioridad a quien en algún momento Zlatan Ibrahimovic llamó ‘el filosofo del futbol’, Josep Guardiola.
La presión también es grande en la Ciudad Condal. En dos partidos pasaron de ser el equipo que hacía correr la pelota, al cuadro que corre tras la pelota. El estilo ‘bonito’ del futbol culé ha sido desarticulado por la táctica de un maestro como Mourinho, y con eso, ha llegado el verdadero miedo de la nación azulgrana.
En 180 minutos de futbol se olvidaron las manitas, los 5-0 o los 6-2 y por que no decirlo de la primera parte de esta eliminatoria con 0-2 a favor del Barcelona y viendo las nueva forma de parar el equipo merengue ante un mejor plantel que el blaugrana por que de ser eliminados en Champions, los jugadores blaugranas enfrentarán la primera humillación de la década ante el Real Madrid.