Eso tiene que ver con lo mal relatado que está el fútbol, y este es el mejor sitio para decirlo porque están presentes todos aquellos que nos sirven en bandeja el gran relato del fútbol.
jueves, 28 de enero de 2010
Arquero de Argelia despeja con una rabona
Me gusta el estilo del portero de la Selección de Argelia, Fawzi Chaouchi, quien decidió que la Copa Africana de Naciones era un buen momento para despejar con una rabona. Por si esto fuera suficiente para calificarlo de “peculiar”; resulta que le salió un pase largo hasta el mediocampo. Ver para creer…
lunes, 11 de enero de 2010
El atentado a la selección de Togo
Las tristes imágenes invitan a reflexionar y a comprender que la violencia no es cuestionable por el simple hecho de haberse presentado en África. La mayoría de los comentarios referentes al atentado engrandecen el hecho por tratarse de un referente ligado de forma íntima a Sudáfrica, país organizador de la Copa del Mundo del 2010.
La realidad es que el futbol se ha visto perjudicado por la violencia en todo el mundo. Así como se exageraban las violaciones a los derechos humanos en China durante los Juegos Olímpicos, se pretende hacer lo mismo con las naciones africanas, todo con tal de vender escándalo y olvidar los problemas con que a diario se enfrenta el mundo, ya sea en una nación al borde del colapso, como la mexicana, o en un primer mundo en el que no todo es tan agradable como lo pintan.
La violencia no debe tener color ni raza. La violencia es una sola y como tal hay que combatirla.
lunes, 19 de octubre de 2009
Solo el "Temo" puede hacerlo

El tiempo me dio la razón. En este mismo espacio publiqué un artículo que llevaba por nombre "Temo debe estar en el Tri", y la opinión de los ciber lectores se dividió en varias aristas.
En aquella ocasión todavía no se daba a conocer la lista de convocados para el juego que marcaba el segundo debut del Vasco Aguirre en la Selección, y entonces le pedía al técnico no olvidarse del ídolo de todos los americanistas.
Recuerdo que los lectores que en ese momento se dieron gusto opinando en contra de mi petición prácticamente me mataron, me tacharon de mediocre, de no saber de futbol, de promover 'viejitos' que nada tenía qué hacer en un Tri rejuvenecido.
Y pongo parte de lo que señalé en ese blog:
"Es verdad que ya no corre igual, que le cuesta trabajo acelerar en el algún balón largo, sin embargo, esa carencia la sustituye con buena colocación e inteligencia para jugar. Toca el balón rápido, se luce ante la tribuna y no se cansa de dar taquitos, jugar de espaldas al arco, de lanzar centros directos a los pies o a la cabeza de sus compañeros para que sólo empujen el balón.
"Es tan espectacular y tiene tanto talento en sus pies, además de un carácter a prueba de todo, que no lo imagino fuera de la convocatoria de la Selección de Aguirre ante El Salvador, porque para ese encuentro se necesitan verdaderos guerreros, y Temo, es uno de ellos".
Me pregunto qué dirán ahora todos aquellos que me criticaron en ese entonces, porque es innegable que el Temo fue, de nueva cuenta, quien comandó a esta Selección hasta el Mundial, y no sólo eso, sus mismos compañeros le pidieron el sábado en el vestuario que se cuide, porque no puede faltar a Sudáfrica.
domingo, 23 de agosto de 2009
Enojarse de gusto ....

Estamos tan acostumbrados a los sinsabores que ya se nos olvidó la manera de estar contentos. La euforia colectiva ha cobrado un aspecto muy extraño.
El 12 de agosto, después del triunfo ante Estados Unidos, Paseo de la Reforma se convirtió en una región no apta para gringos (o para quien tuviera la despistada ocurrencia de parecer un gringo). La multitud estuvo a punto de vejar a holandeses y güeros de rancho a los que confundió con estadounidenses.
El rival ya había sido ajusticiado en el Estadio Azteca, pero la gente aún necesitaba víctimas. Si el rencor es mucho, no se aplaca con dos goles.
El episodio fue inaudito porque la afición nacional ha sido una de las más entregadas y gozosas del planeta. Alguna vez escribí que si hubiera un Mundial de públicos, México llegaría a la final.
Acostumbrada a un futbol mediocre, la fanaticada ha hecho su propio juego en las tribunas. Las tortas que se llevan al estadio se preparan mejor que la selección. Las matracas, las trompetas donde vibra una sola nota apasionada, las sirenas, las pelucas tricolores, los pebeteros donde humea el copal, los penachos con plumas de pollería, las cananas abastecidas de chiles serranos, las máscaras de luchadores y la interminable capacidad de comer pepitas han conformado un colectivo único, de un romanticismo ajeno a todo recato, al que no le da vergüenza expresar su cariño y su ser en sí con la porra más abstrusa de Occidente: "¡Síquitibum-a-la-bim-bom-ba!".
Mil veces decepcionada, la afición mexicana colma las graderías para demostrar que la vida vale la pena bajo una nube de confeti. Poco importa que un sombrero de ala extragrande te tape la vista porque en la cancha nunca sucederá algo tan decisivo como el milagro de estar juntos.
Los estadios mexicanos son sedes de la contradicción donde el público hace más esfuerzo que los jugadores.
La "ola" se incorporó al futbol soccer gracias a nosotros. Ideal para llenar las pausas del futbol americano, la "ola" se convirtió en pasatiempo predilecto de una afición que debe entretenerse a sí misma porque los suyos no anotan lo suficiente.
Nunca olvidaré al argentino que me preguntó si era cierto que en México los hinchas de dos acérrimos rivales podían sentarse juntos sin asesinarse. Le respondí que así era y oí su enjundiosa respuesta: "¡Pero qué degenerados!".
La violencia no ha sido la característica esencial de una afición a la que le conviene resignarse. Los abucheos y las injurias de los estadios de Sudamérica nunca han alcanzado el mismo volumen en México.
Cuando íbamos a Ciudad Universitaria en los años sesenta, mi padre regañaba a los que le silbaban al equipo contrario: "¡Son nuestros invitados!", decía. No le hacían caso, pero lo veían con el respeto que se le confiere a un sacerdote de una religión desconocida. En una ocasión alguien le gritó que estaba loco y esto propició inesperadas adhesiones: la grada se levantó a aplaudir al equipo contrario. Como filósofo, mi padre se había asignado la módica tarea de cambiar el mundo. No le fue muy bien en ese empeño, pero un domin
go, en el estadio de C.U., logró que los enemigos recibieran trato de invitados.
La hospitalidad ha caracterizado a un público anfitrión de dos Mundiales, que gasta pocas energías en odiar a los que tienen mejores chances.
En Argentina alguien es hincha de River. En México alguien le va al Atlante. La distinción resulta decisiva. El seguidor argentino es uno con su equipo y considera que influye en el resultado (ahí nació la definición del público como "jugador número 12"). El mexicano es un seguidor más distanciado. Por razones de supervivencia emocional no se ilusiona demasiado. Su selección ha perdido tantas veces que conviene gritarle: "¡Sí se puede!".
El futbol ofrece un espejo extremado de la sociedad. La guerra entre Honduras y El Salvador comenzó en un estadio, no con el fin de resolver el marcador, sino porque ahí cristalizaron tensiones históricas.
La conducta posterior al juego contra Estados Unidos revela la descomposición de nuestro ánimo. El gozo se asoció al ultraje. No bastaba estar de buen humor; la celebración tenía que ocurrir a costa de alguien. Esta actitud revanchista señala la transformación radical de un público que había tenido una capacidad de resignación bíblica.
La afición se ha podido sobreponer a la fractura de Onofre en vísperas de México 70, la eliminación en Haití, el ridículo en Argentina 78, el caso de los "cachirules" que impidió llegar a Italia 90, la exclusión de Cuauhtémoc Blanco en Alemania 2006, las infinitas veces en que jugamos como nunca y perdimos como siempre, pero no se ha podido sobreponer a la devastadora realidad que compartimos. La alegría ha dejado de ser una meta deseable y se ha convertido en la exigencia de algo más: "¡No te metas conmigo que estoy contento!".
Los triunfos deportivos compensan malestares de otras horas, pero no los resuelven. En un país roto, los goles producen una dicha iracunda. El desafío de México está fuera del estadio.
jueves, 20 de agosto de 2009
Los ‘Gigantes’ de la Concacaf
México refrendó su invulnerabilidad en el estadio Azteca, después de vencer a Estados Unidos, apenas a unos días de haberlos vencido a domicilio en la Copa de Oro. Ahora Aguirre y compañía deberán pensar en sacar puntos como visitantes en San José, Costa Rica. ¿Con estos resultados México recupera su estatus de ‘Gigante’ del área? ¿Es posible la victoria en Costa Rica? ¿México logrará su pase directo al Mundial? Participa con nosotros.
miércoles, 29 de julio de 2009
Convocados ante E.U.

-Comprendo mas no comparto el llamado de Nery Castillo. Es un jugador que desde hace mucho tiempo vive del pasado.
-Da gusto que los miembros del cuerpo técnico hayan tenido la visión suficiente como para prescindir de Juan Carlos Valenzuela e Ismael Rodríguez.
-Pável Pardo sufre un duro revés al quedar fuera del partido contra Estados Unidos. Comparto su exclusión. Muy lejos está de su nivel.
-Lo de José Antonio Castro es difícil de explicar. En su defensa, no hay duda que es un elemento que se entrega sobre la cancha, aunque todos sus centros sean equivocados.
-Por fortuna, la cordura imperó y Oscar Pérez no estará sobre la cancha del Azteca.
-Se extrañará la presencia de Pablo Barrera. La oportunidad le llegará muy pronto. Debe aprender a rendir durante los noventa minutos. De lo contrario, correrá el riesgo de convertirse en el nuevo “Cabrito” Arellano.
-Falta el de siempre: Sinha. Cuesta entender por qué no se le convoca.
-El aporte de Cuauhtémoc Blanco será invaluAble. No sólo para efectos internos, sino también para generar preocupación en el rival.
-Aprecio un alto grado de riesgo en retomar la defensa de anteriores etapas. La de la Copa Oro resultaba muy endeble, pero al menos traía ritmo. Me gustaría ver a Efraín Juárez de titular.
-Sabah se ganó su boleto. No es ni por mucho el mejor artillero, pero al menos generó peligro y se hizo presente.
lunes, 27 de julio de 2009
México ganó la Copa
México ganó la Copa de Oro 5-0 a Estados Unidos. Hay quienes dicen que se le ganó a una selección suplente y no a una mayor… pero en el pecado llevan la penitencia porque, sabiamente se ha dicho, nunca se debe menospreciar a rival alguno, sea cual sea. Más allá de toda la faramalla mediática -que seguramente propondrá que nuestros actuales seccionados y su director técnico (incluido Mario Carrillo) tengan su estatua en el Paseo de la Reforma por su gran actuar-, lo cierto es que, con confianza, todo se puede. Definitivamente, en estos tiempos es necesario creer en las cosas para llegar lejos. Parece que estos cuates se la creyeron, que no eran tan malos, que eran un buen equipo y que sólo tenían que despertar… y lo hicieron y golearon al “enemigo más temido”. La enseñanza de este hecho -y de este texto también- que quiero compartirles es que, con confianza, todo se puede. Ojala que la idiosincrasia posterior a este hecho -y no a este texto (¡espero!)- no dé al traste con este mensaje de buena voluntad… En pocas palabras: estuvo chingón que los mexicanos se chingaran a los gringos, pero ojala los medios no los ensalcen tanto para que al rato se sienten semidioses -como Nery Castillo, Toño de Nigris, Ego Sán… digo, Hugo Sánchez, etcétera- la acaben cagando en el partido chingón, en el bueno, rumbo al próximo Mundial. Por lo pronto, ¡a celebrar bola de ojetes… es raro ver a estos pendejos jugando bien chingón! Ups, se me chispoteó el pesimismo again… ¡ja!
Los “Fans” de la Selección Mexicana
Son 10 minutos para las 2 de la tarde, escribo desde Mexicali, en este momento México va ganando 4 a 0, ahora lo que quiero escribir y que siempre, sean de la selección mexicana o de cualquier club de futbol o lo que sea, me hacen decir HECF, son los disque fans de esta, hace un mes prácticamente la mayoría de los mexicanos decían “ojala México no gane la copa de oro y ojala tampoco clasifique para la copa del mundo”, y pos, desde que termino el partido contra Costa Rica para acá, muchos cambiaron sus mentalidades, pero no al simple “pos me equivoque, mejoraron ya bastante”, sino al “que bueno que siempre le e ido a la selección mexicana” Un fan, aficionado, o como quieran decirle, le vaya al equipo que le vaya, debe apoyar a su equipo sea en las buenas o sea en las malas, para ser sincero, nunca e sido fan de la selección, veo sus partidos, y pos me emociono algunas veces, pero no soy fan, ya que no me gusta estar entre esa gente que le va a los equipos “Solamente cuando ganan”. Eso si, espero que hagan buen papel, pero por como dije, no por ser fanático de la selección, sino simplemente porque todo lo que gane México sea en los deportes o lo que sea, siempre es bueno y hace cambiar la mentalidad de algunos, al menos por un rato. Esto debería ir también a las televisoras, que mientra no exista un partido próximo, hablan como sea, pero cuando viene uno hablan como grandes aficionados para que miren el partido en su canal.