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miércoles, 3 de marzo de 2010

La ofensiva tricolor


El futbol mexicano por fin puede encontrarse optimista en uno de los rubros en los que constantemente suele fallar. Para beneplácito del balompié nacional, la Copa del Mundo se acerca justo en un momento en el que es posible identificar a dos o tres elementos nacionales con el talento necesario para convertirse en referentes ofensivos de la escuadra dirigida por Javier Aguirre.
Hace algunos meses, en plena eliminatoria mundialista, la mayor preocupación del cuerpo técnico radicaba en hallar jugadores que pudieran acabar con la dañina dependencia hacia lo que hiciera o dejara de hacer Cuauhtémoc Blanco sobre el rectángulo verde. Si no era el viejo experimentado y ganador de mil batallas, resultaba muy complicado si quiera imaginar que algún otro nombre pudiera aparecer para salvarnos de la catástrofe.
En los días que discurren, el panorama luce menos pesimista. La irrupción de elementos como Javier Hernández y Aldo de Nigris permite alimentar la esperanza de contar con elementos que prueban la existencia de la materia prima requerida para brillar con luz propia a nivel internacional. Se confirma que la falta de talento no es tan alarmante como la escasez de oportunidades que se otorgan a jugadores egresados de las fuerzas básicas.
La súbita aparición de artilleros que levantan la mano para exigir un boleto en la lista definitiva de Javier Aguirre para la máxima justa balompédica del orbe no sólo resulta útil para estos futbolistas, sino también para Miguel Sabah, Guillermo Franco, Carlos Vela y compañía, quienes se habían acostumbrado a ser convocados más allá del momento futbolístico por el que atravesaran. Los dos últimas sabían que el simple hecho de estar en el extranjero les garantizaba el acceso a la representación tricolor.
Para continuar con la sensación de optimismo será menester dar el siguiente paso,  mismo que implica una auténtica marcha contrarreloj. La Selección Mexicana necesita encontrar a ese eje de ataque alrededor del cual gire la producción ofensiva. A lo largo de este proceso mundialista, muchos nombres han desfilado, pero ninguno, además de Cuauhtémoc, ha podido apuntarse como una solución en una cantidad significativa de enfrentamientos. De estos cotejos amistosos debe surgir el nombre que encabece el ataque nacional.
La primera de dos tareas está medianamente hecha. Han surgido nombres, aunque aún no los suficientes, como posibles hombres de relevancia para la oncena azteca. Corresponde acelerar los procesos e impulsar una lucha en la que los ya conocidos y los que apenas inician su andar con la Selección compitan deportivamente por ser elementos que marcan una etapa en la historia del balompié nacional. Si el segundo paso no es dado, muy poco podrá esperarse del futbol mexicano en Sudáfrica 2010.

lunes, 22 de febrero de 2010

Aguirre en Posición en juego

El perdón en el arco
Bajo presión o no, Javier Aguirre optó por elegir el único camino que le garantizaba cierta estabilidad de cara al Mundial. Ofreció disculpas y reconoció haberse equivocado de foro. Sus palabras tienen la mera intención de atajar los cuestionamientos y mirar hacia el frente. El problema es que lo dicho, dicho está.
En defensa de…
Aguirre puede decirse que hizo exactamente lo que tenía que hacer. La afición y los medios de comunicación estaban listos para presionar a muerte después de sus polémicas declaraciones. Ahora, con unas disculpas de por medio, se mantiene la inconformidad de los seguidores, pero existe ya la promesa de luchar por algo histórico en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. Su discurso, en resumidas cuentas, atenuó las críticas y la molestía de los seguidores.
El mediocampo
El punto central de la pifia de Aguirre estriba en que ahora no tiene más alternativa para salir airoso de este reto que avanzar a los cuartos de final. Antes de expresarse como lo hizo ante la radio española, Aguirre podía permitirse llevar a la Selección hasta los octavos de final y hablar de la típica “honrosa” derrota del futbol mexicano. Hoy, después de mostrar escasa hambre de triunfo, el “Vasco” está presionado a quedar entre los mejores ocho y a realizar hasta lo imposible por brillar con luz propia en la máxima justa balompédica del orbe.
Al ataque

Imposible concluir de forma objetiva si las disculpas de Aguirre fueron o no producto de su criterio, lo que sí podemos controlar es la exigencia a un técnico que se dice hombre de retos. Si es fiel a esa manera de pensar, tal como lo escribí en mi tweet editorial, el “Vasco” deberá tener claro que concluir el Mundial en los octavos de final equivaldría a mantener en un estancamiento de lujo al Tri (digo de lujo porque no cualquiera está entre los quince mejores durante mucho tiempo), pero estancamiento al fin. A Javier hay que exigirle acorde al tamaño de sus palabras. Se dice ganador, pues que lo demuestre sobre el rectángulo verde.

 Gracias a Gabriel por sus facilitarme sus Caricaturas.

domingo, 21 de febrero de 2010

Aguirre, el falso guerrero


No hay mayor riesgo para futbolistas y técnicos que ingresar a terrenos en los que su opinión no deja de ser tan personal y privada como la de cualquier otro. Javier Aguirre olvidó que su verdadera capacidad está dirigiendo equipos de futbol y entró a un espacio en el que no tenía absolutamente nada que ganar y sí mucho que perder. Unas cuantas palabras suyas bastaron para que millones de aficionados se desilusionaran y conocieran la fría postura de un estratega que decidió hablar como extranjero en suelo propio.
Al asegurar que México está “jodido” y que cuenta los días para volver a Europa, el “Vasco” dejó en claro que su regreso a la Selección Mexicana no tuvo que ver con rescatar el pasaporte del tricolor a la máxima justa balompédica del orbe, sino con una cifra económica que resultaba imposible de rechazar. Los millones de dólares ofrecidos lo llevaron a traicionar sus objetivos, esos que están lejos de suelo nacional, y a dirigir donde no se siente cómodo, donde piensa que no existe el potencial suficiente para estar entre los nueve mejores del orbe.
Para llevar una buena relación con los medios y el aficionado es necesario saber qué decir y qué no. De golpe y porrazo, Aguirre acaba de provocar aquello que tanto se le criticó a La Volpe durante su gestión: una ruptura interna y la molestia de un amplio sector del medio futbolístico nacional. Ya sea por una franqueza extrema o por boca floja, el ex timonel del Atlético de Madrid acaba de darles la razón a todos aquellos futbolistas que militan en el extranjero y que señalan no querer viajar a México por razones de tiempo, logística y hasta por falta de seguridad.
Al momento de escuchar las palabras de Javier, recordé con nostalgia todas aquellas declaraciones previas al compromiso eliminatorio ante El Salvador. El mismo técnico que hace meses declaraba que los mexicanos son una raza guerrera, que trabaja por su país y que están dispuestos a cualquier cosa con tal de conseguir la victoria, hoy se muestra egoísta, se va por el camino más fácil y anticipa su huida para irse a un lugar en el que todo es más tranquilo, en el que no hay que llegar a cambiar mucho más que los resultados personales.
Un auténtico guerrero asimilaría el reto de dirigir a la Selección de un país golpeado como una extraordinaria oportunidad para generar alegría y demostrar que no existen impedimentos para sobresalir a nivel mundial. Un guerrero no se daría por vencido antes de tiempo y acudiría a la batalla con la intención de ganar, sobre todo cuando sabe que su nación está urgida de triunfos. En cambio, un técnico con simples aspiraciones personales y que sólo ve por su conveniencia acepta dirigir convencido de que no se irá más allá de lo ya conseguido. Triste, pero Aguirre entra en esta categoría.
Que un mexicano exprese que desea irse del país no es novedad. Sin embargo, existen tiempos y formas. Javier no tomó en cuenta estos aspectos y dejó a muchos con ganas de mandarlo de inmediato a la Madre Patria. Lo que no se vale es dar a entender que sus expectativas no van más allá de los octavos de final. Da la sensación que se da por bien servido con el boleto al Mundial, lucha en la cual tuvo un éxito indiscutible, y que lo demás francamente le da lo mismo.
México está urgido de combatientes que sueñen con alcanzar grandes metas, que estén convencidos de su potencial. Duele haberse equivocado con Aguirre. Las realidades futuras parten de las aspiraciones. Difícil pensar en un quinto partido cuando Aguirre ve a los suyos como futbolistas que no pueden ir más allá de la medianía. La próxima vez que Javier quiera hacernos creer que posee un espíritu guerrero, sabremos que está mintiendo.

miércoles, 29 de julio de 2009

Convocados ante E.U.


-Comprendo mas no comparto el llamado de Nery Castillo. Es un jugador que desde hace mucho tiempo vive del pasado.
-Da gusto que los miembros del cuerpo técnico hayan tenido la visión suficiente como para prescindir de Juan Carlos Valenzuela e Ismael Rodríguez.
-Pável Pardo sufre un duro revés al quedar fuera del partido contra Estados Unidos. Comparto su exclusión. Muy lejos está de su nivel.
-Lo de José Antonio Castro es difícil de explicar. En su defensa, no hay duda que es un elemento que se entrega sobre la cancha, aunque todos sus centros sean equivocados.
-Por fortuna, la cordura imperó y Oscar Pérez no estará sobre la cancha del Azteca.
-Se extrañará la presencia de Pablo Barrera. La oportunidad le llegará muy pronto. Debe aprender a rendir durante los noventa minutos. De lo contrario, correrá el riesgo de convertirse en el nuevo “Cabrito” Arellano.
-Falta el de siempre: Sinha. Cuesta entender por qué no se le convoca.
-El aporte de Cuauhtémoc Blanco será invaluAble. No sólo para efectos internos, sino también para generar preocupación en el rival.
-Aprecio un alto grado de riesgo en retomar la defensa de anteriores etapas. La de la Copa Oro resultaba muy endeble, pero al menos traía ritmo. Me gustaría ver a Efraín Juárez de titular.
-Sabah se ganó su boleto. No es ni por mucho el mejor artillero, pero al menos generó peligro y se hizo presente.

El proximo Cuau en la televisa

Sólo 3 preguntas:

1) ¿Tendría que hablar Aguirre para impedir que Gio siga exhibiéndose de tal forma?
2) ¿Acaso alguien es tan inocente como para creer que Belinda y Gio no quieren hablar y se les ocurre, como brillante idea, ir a Televisa?
3) ¿Y el código de disciplina de Néstor de la Torre?