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martes, 28 de junio de 2016

Final de una Eurocopa para la Furia Roja

Italia nos mandó a casa. Fue un clásico en otro tiempo y una realidad dolorosa en el presente. La Selección encadenó un segundo fracaso en una gran cita y despidió sin honores a Del Bosque, el técnico más laureado de su historia. El tiempo dirá si la Selección ha emprendido un regreso al Medievo. Quizá no, pero probablemente se abrirá un debate sobre el modelo. O el estilo con el que encontramos nuestro lugar en el mundo ha caducado o se han acabado los futbolistas capaces de lucirlo. También puede que España, simplemente, tenga una mandíbula de cristal, la que le quebró el gol de Perisic y de la que abusó Italia.
Desconfíen de las apariencias. Italia es una fiera, en tiempos de carestía (estos) o de opulencia, en la salud y en la enfermedad. La de Conte es una selección sin vanidades, a su imagen y semejanza, con peones y sin reyes. Intimida desde que canta el himno. Táctica y vehemente a la vez, con un increíble sentido del deber. Y con una geografía que a España le ha resultado inabordable de forma recurrente. Su puesta en escena resultó impecable, lejos de ese catenaccio de vanguardia que se adivinaba en la víspera.

Sus centrales ponen en marcha la maquinaria de guerra, se mueven de forma mancomunada, emergen impenetrables y tienen buena salida de balón. De Rossi, mediocentro con juego en largo y en corto, se pone para todos. Parolo y Giaccherini ofrecen ida y vuelta. De Sciglio, que empezó el torneo en el banquillo, fue un lateral de larguísimo alcance y una provisión permanente de balones en el área. Pellé, al que el fútbol italiano tardó en ver, resultó una hormigonera imparable. Fantástico en el juego de espaldas, fue siempre solución dentro y fuera del área. Una selección fabricada en los altos hornos, pero con pretensiones.

Atacó y defendió en manada desde el principio y provocó la invalidez del centro del campo español, en el que Iniesta y Silva tocaron mucho y no progresaron nada, encerrados en aquel mar azul, en aquel efecto montonera que hizo intransitable el tiquitaca. Cesc ni armó ni llegó y Nolito e Morata asistieron sin participación a aquella ópera. Ese juego de toque de la Selección, sin velocidad, sin intención, resultó un pelmazo.

La primera mitad se convirtió en un suplicio. Italia, con De Rossi al volante, se cansó de avisar. Un cabezazo de Pellé que se tragó Busquets; una chilena invalidada a Giaccherini que topó en el palo; una irrupción de Parolo que se marchó fuera; un despeje de Ramos que iba para autogol. Y, finalmente, el tanto de Chiellini, castigo a una cadena de pecados: falta innecesaria de Ramos y desatención colectiva al rechace de De Gea a tiro de Eder al que llegaron Giaccherini primero y el central después. Un gol para resumir un baño de un equipo anímica, física y tácticamente superior. Un repaso dulcificado por el mejor De Gea.

Con la soga al cuello, Del Bosque pegó un volantazo. Metió a Aduriz para darle una preocupación a los tres tenores de Buffon y desplazó a Morata a la izquierda. Esa medida y un sentido más aventurero del juego de España hizo girar el partido. Juanfran se atrevió mucho en la derecha, Silva salió de la madriguera, Aduriz trajo el plus de la combatividad. La Selección atacó más y mejor, pero siguió defendiendo con el mismo desacierto, con los mismos descuidos, dejando espacios, abandonándose en todos los duelos ante Pellé, descuidando la espalda. A un cabezazo franco de Morata a las manos de Buffon le siguió un mano a mano que Eder, con todo a favor, perdió con De Gea.

La acción corrió de un área a otra, una buena noticia dadas las circunstancias. Más con la entrada de Lucas Vázquez, que relevó a Morata. Un cambio bajo sospecha vista la resurrección del canterano del Madrid tras el descanso y el apagón de Cesc. Un zurdazo de Aduriz amagó con el empate. También un cabezazo de Ramos,  una volea de Iniesta, un zapatazo de Piqué, con Italia ya muy venida a menos, quizá en la versión que realmente le corresponde, quizá exhausta a cuenta de la exhibición de la primera mitad. Sobre aquel toque de queda azzurro lanzó España una carga final sin premio. Buffon le sacó a Piqué la mano que nos dice adiós. Y Pellé nos puso en el avión de vuelta. Como en el 94. Como tantas veces que creímos haber olvidado.

lunes, 2 de julio de 2012

España historico campeon del la Euro 2012

Andrés Iniesta ha sido nombrado Mejor Jugador de la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012. De este modo, el Genio de Fuentealbilla sucede en el trono a su compañero Xavi Hernández, que se ganó la misma distinción en el pasado Europeo de Austria y Suiza 2008. 

En esta Eurocopa ha subido un peldaño más en una carrera que ya es de matrícula de honor. Iniesta se ha mostrado más maduro, más responsable, más consciente de lo mucho que le necesitaba España y, sobre todo, más consciente de lo extraordinariamente bueno que es. 
Cada vez que le llegaba la pelota, llegara como le llegara, de espaldas a la portería, de lado, de cara, al pecho… con ese primer toque sin igual, esa manera de eliminar rivales con un control orientado que es el primer paso del ataque, Iniesta siempre encaraba, siempre buscaba el camino vertical, sin importar que el rival le pusiera hasta dos o tres jugadores delante.

Iker Casillas ha completado un torneo espléndido en el que sólo ha recibido un gol en seis partidos, en la tanda de penaltis de la semifinal con Portugal, volvió a desplegar su talento. En la final, sacó todo, centros y disparos.logrando ser el primer jugador con 100 victorias en su selección.

Sergio Ramos ha sido el mejor defensa de la Eurocopa. Infranqueable por arriba, por abajo, en velocidad o en el uno para uno. Una máquina de la anticipación y providencial al corte, siempre atento a auxiliar a todos sus compañeros. Su gol a lo panenka en la tanda de penaltis de la semifinal dio la vuelta al mundo y le granjeó el respeto y la admiración de todos. 

Jordi Alba se ha convertido en el jugador revelación del torneo, serio y cumplidor en defensa,  Cabalgó el carril izquierdo arriba y abajo hasta adueñarse de todas y cada una de las líneas de cal.

Xabi Alonso ha sido fabuloso imperial en la presión, expeditivo en el corte y capital en la solidez de la Selección, determinante en su alineación, con sus dos goles ante Francia justamente en el partido que llegaba a las cien internacionalidades.

Xavi Hernández no estaba siendo determinante en la Eurocopa. hasta que Italia ha sido el único equipo que no salió a encerrarse, Xavi agarró el timón y puso la nave española a volar la aceleración en la jugada del primer gol y asistió a Alba y Torres en el segundo y el tercero. 

David Silva titular para Aragonés en la Euro’08 esencial en el estilo español, su juego entre líneas ha sido vital para La Roja. 

Cesc Fàbregas sorprendió a propios y extraños en el debut ante Italia al salir con él en punta en vez de con un nueve puro. Participó en los seis partidos, la mitad como titular y marcó en los dos primeros. En semifinales anotó el penalti decisivo de la tanda. Su sonrisa será capital en el futuro.

Fernando Torres su figura ha estado en el ojo del huracán, discutida su convocatoria. Se soltó la presión con un doblete ante Irlanda, repitió titularidad ante Croacia pero no fue titular desde cuartos. Ante Italia salió para matar el partido y lo hizo, con el tercer gol del encuentro y en su haber personal, lo que le empataba en el frente de la tabla de máximos goleadores con otros cinco delanteros. Tuvo la ocasión de anotar un cuarto tanto, pero demostró ser un hombre de equipo cediéndole el cuarto gol a Mata. Su generosidad tuvo premio: esa asistencia le dejó empatado en la cumbre con Mario Gómez y al haber jugado menos minutos que el alemán, ha sido nombrado Bota de Oro del torneo.

Vicente Del Bosque poco podemos decir que no haya dicho ya es el único técnico en toda la historia del fútbol que ha ganado Champions, Eurocopa y Mundial. Sus grandes virtudes: gestión de la plantilla, lectura de los partidos y pericia en los cambios.