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viernes, 6 de julio de 2018

Brasil vs Bélgica

BRASIL: Alisson, Fágner, Thiago Silva, João Miranda, Marcelo; Paulinho (Renato Augusto, 73´), Fernandinho, Philippe Coutinho; Willian (Roberto Firmino, 46´), Gabriel Jesus (Douglas Costa, 58´), Neymar.

BÉLGICA: Thibaut Courtois; Thomas Meunier, Toby Alderweireld, Vincent Kompany, Jan Vertonghen; Marouane Fellaini, Axel Witsel, Nacer Chadli (Thomas Vermaelen, 83´); Romelu Lukaku (Youri Tielemans, 87´), Kevin De Bruyne, Eden Hazard.

Durante todo estos últimos años a la selección de Bélgica se le consideraba por lo que podía ser o por lo que representaba en términos individuales que por lo que era a nivel colectivo. No había victoria en la que no hubiera ceños fruncidos, ya sea por el funcionamiento mostrado o por el nivel del adversario vencido. Para silenciar dudas era necesario un triunfo categórico que hiciera valer su condición de top 10 en la tabla de clasificación de la FIFA. Quizás los “Diablos Rojos” no ganen este Mundial pero el triunfo de hoy reivindica y legitima a esta generación dorada.

El héroe del partido acabó siendo Courtois porque enfrente estaba el más claro favorito a llevarse la Copa del Mundo. Tenía que caer muchas veces la moneda a favor de Bélgica para obtener el pase a cuartos, y quien logró cargar los dados con el mejor planteamiento que hemos visto en el torneo hasta el momento fue Roberto Martínez. Bob reconoció la inferioridad de su equipo en todos los aspectos del juego y diseñó los planes necesarios para tapar sus defectos y explotar las mínimas probabilidades que tenía de éxito en cada situación.

Sin balón, Bélgica se acomodó en 4-3-3 con Vertonghen y Meunier como laterales, Chadli y Fellaini como interiores por delante de Witsel y, la joya de la corona, De Bruyne, en el centro del tridente de ataque con Hazard y Lukaku en las bandas. El repliegue belga buscó que Lukaku explotara la espalda de Marcelo al grado de que no importaba en absoluto que llegara a línea de fondo. De Bruyne molestó a Fernandinho, bloqueó el centro y atacó su espalda en cuanto Brasil perdió la pelota.

En ataque posicional, Bélgica pasó a 5-3-2: Chadli se recorrió al carril izquierdo, Vertonghen a la central y De Bruyne al mediocampo. Así sumaron la mayor cantidad de efectivos en su salida de balón con tal de superar la presión y generar muchas opciones de pase en las bandas, donde Fernandiho no podía llegar. Sin embargo, esta ha sido la fase de juego que más le ha costado a todas las selecciones en el Mundial, por lo tanto predominó el 4-3-3 por las necesidades del juego.

Por más perfecto que hubiera sido el planteamiento, sin una dosis de fortuna era imposible ganar. Brasil perdonó una ocasión clarísima de Thiago Silva al comienzo del juego y un accidentado tiro de esquina en contra que no atacó bien Fernandinho le dio la ventaja a los belgas, que se replegaron apoyados en ese colchón de un gol de diferencia. Tardó mucho Brasil en recibir el primer disparo a gol de sus rivales y ni así lograron empatar en la primera mitad. Tite se murió con la suya de seguir con el once de la fase de grupos pese a que los mejores momentos de la “Verdeamarelha” en Rusia 2018 fueron con Filipe Luis como lateral izquierdo en vez de Marcelo.

El segundo gol de la noche, anotado por De Bruyne, fue vivo ejemplo de lo que insistió Martínez. México, a su manera, le dio un susto a Brasil cuando Jesús Gallardo desperdició un contragolpe posterior a un tiro de esquina en contra y justo después cayó el 1-0 que comenzó con su eliminación. Una combinación perfecta entre Lukaku y De Bruyne puso a los suyos a unos cuantos pasos de las semifinales. Esta sociedad fue un dolor de cabeza constante y sonante para João Miranda y, de no ser por las deficiencias técnicas de Lukaku producto de un proceso formativo que abusó de su superioridad física, Brasil hubiera sido humillada nuevamente en un Mundial.

Tras el descanso Tite mandó su primer ajuste: Firmino por Willian. El del Liverpool consiguió hacer lo que nunca pudo Gabriel Jesus, poner de cara a portería a Coutinho y Neymar. El delantero del City se fue a la banda derecha pero no tardó en ingresar Douglas Costa y agitar el partido como contra Costa Rica. A partir de su entrada, el campo se le hizo demasiado ancho a Bélgica, lo que un repliegue de cuatro defensas más tres mediocampistas más padece. Brasil elevó el ritmo del partido y logró que se produjera un duelo de transiciones en el que no tiene rival… solo Thibaut Courtois. El portero del Chelsea fue el padrino de la generación dorada de su país.

El temor de que le saliera caro modificar tras ganar le costó el Mundial a Tite. No hay nada más engañoso como “alineación que gana, repite”. Desde el partido de Suiza era evidente que Marcelo no congeniaba con Neymar y Coutinho, que este último se pisaba con Ney en varias zonas del campo, que Gabriel Jesus era muy poco autosuficiente como único punta y que Willian en el lado débil del balón, a perfil natural y sin Dani Alves como apoyo desde la lateral, era improductivo. La Copa del Mundo siempre castiga, el que gana es el que se sabe adaptar y eso requiere autocrítica, evaluación del desempeño propio. Tite se murió con la suya.

jueves, 5 de julio de 2018

El precio de Brasil vs Bélgica

Un partido entre pesos pesados que le llegó justo a tiempo a la generación comandada por Neymar y Philippe Coutinho y muy temprano a la generación dorada belga. El tiempo ha ido aclarando el panorama de Brasil pero el de Bélgica todavía es oscuro por más que sus talentos hayan sumado experiencia. En todas las fases del juego Brasil es un equipo y Bélgica una suma de destellos individuales.

Japón ya demostró que es insostenible el sistema belga

Desde la llegada del entrenador español Roberto Martínez en 2016, Bélgica ha evolucionado en lo que estaba siendo su gran problema: atacar defensas cerradas. El 3-4-2-1 que se asentó como sistema habitual de los belgas está ofreciendo soluciones a partir de la libertad al extremo Eden Hazard y de lo que aportan los carrileros Thomas Meunier y Yannick Ferreira-Carrasco ofensivamente. El tema es que, antes de llegar a su primer gran desafío con esta formación contra Brasil, los octavos de final del Mundial de Rusia demostraron que el sistema de Roberto es insostenible a nivel defensivo. En transición los belgas directamente no defienden los costados. Ya en posicional, los últimos jugadores que lo hacen son sus carrileros. Japón, una buena selección técnicamente, casi les mandó a casa por esto. Ahora llega el turno de los brasileños. Martínez tendrá que realizar ajustes si quiere competir.

La formación (3-4-2-1) de Bélgica concede demasiado espacio a los costados de su doble pivote pues ni los centrales ni los carrileros logran llegar. Regalar esos espacios contra Neymar, Coutinho y Willian es suicida. Su ataque posicional encasilla a Kevin de Bruyne muy debajo de la altura del campo donde mejor se desempeña y lo aleja de Eden Hazard. Solo Bélgica aspira a ganar si es más certero en el intercambio de golpes entre transiciones y Romelu Lukaku, y quizá Fellaini, se imponen en el área rival en el juego aéreo, es decir, si los centrales Thiago Silva y João Miranda salen en su día malo. Brasil ya se encontró, Bélgica aún no se reconoce a sí misma.

Alisson no está respondiendo

Brasil es una absoluta roca que cuenta con el mejor jugador (Neymar) que sigue presente en el Mundial de Rusia tras las despedidas en octavos de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Al final, estamos hablando del equipo que, al lado de Francia, mejor superó su desafío en los octavos de final. Ahora mismo a la Canarinha parece imposible meterle mano aunque el rendimiento de piezas como Fagner, Paulinho o Gabriel Jesus todavía deje dudas. Por otro lado, si hay algo en la selección dirigida por Tite que de verdad puede ser un problema competitivo es el nivel del portero Alisson. Si en su brutal temporada con la Roma ya se pudo ver que el arquero brasileño tiene cosas que corregir, su Copa del Mundo en el juego aéreo está siendo un drama. Alisson no atrapa ningún balón por arriba e incluso está dejando algunas segundas jugadas para los rivales. Para que Brasil caiga eliminado parece ser necesario que pase algo raro y su portero parece el principal candidato a hacerlo.

El hueco a la espalda de Fernandinho

Al no jugar Casemiro (sancionado), lo normal es que Fernandinho ocupe la posición de contención, algo que ya hizo en el Manchester City desde que Pep Guardiola llegó a Inglaterra. El problema es que Fernandinho es más un organizador que un destructor, por lo que el espacio que conceda a su espalda podría ser aprovechado por los mediapuntas belgas, Eden Hazard y Dries Mertens. Además, será un examen importante para el todocampista Kevin De Bruyne, no solo a nivel ofensivo donde puede ser vital con sus conducciones y pases verticales, sino también al momento de ofrecer ayudas defensivas para contener al interior izquierdo brasileño: Coutinho

martes, 3 de julio de 2018

Suecia vs Suiza

SUECIA: Robin Olsen; Mikael Lustig (Emil Krafth, 82’), Victor Nilsson Lindelöf, Andreas Granqvist y Andreas Granqvist; Viktor Claesson, Gustav Svensson, Albin Ekdal y Emil Forsberg (Martin Olsson, 82’); Marcus Berg (Isaac Kiese Thelin, 90’+1) y Ola Toivonen.

SUIZA: Yann Sommer; Michael Lang, Johan Djourou, Manuel Akanji y Ricardo Rodríguez; Valon Behrami y Granit Xhaka; Xherdan Shaqiri, Blerim Dzemaili (Haris Seferovic, 73’) y Steven Zuber (Breel Embolo, 73’); Josip Drmic.

Aunque sean palabras mayores, por una simple cuestión de tiempo de trabajo disponible y posibilidades reducidas a la hora de elegir a los jugadores, el fútbol de selecciones tiene muy poco que ver con las competencias entre clubes. Es por eso que frecuentemente vemos a conjuntos nacionales con claras limitaciones alcanzando éxitos que no son proporcionales a la calidad individual de sus jugadores. Siempre contando con un poco de suerte en cada uno de sus partidos, este ha sido el caso de Islandia en la Eurocopa en Francia hace dos años y es la explicación para que Suecia esté entre los ocho mejores países en el Mundial de Rusia. Porque en el fútbol de selecciones los comandados de Janne Andersson juegan como si fuesen un club, algo clave para potenciar al máximo el limitado talento que tienen tanto a la hora de defender como para atacar. Son 11 cuerpos que juegan como uno. Todos se ayudan.

Fue así que los suecos volvieron a eliminar a otra selección superior en términos de pura calidad como es el caso de Suiza para alcanzar los cuartos de final de una Copa del Mundo por primera vez desde 1994. En un escenario de partido previsible, el dominio de la posesión del balón perteneció al conjunto entrenado por el bosnio Vladimir Petkovic, que volvió a encontrar en el lateral izquierdo Ricardo Rodríguez y en el mediocentro Granit Xhaka a dos directores para su circuito asociativo con el extremo derecho Xherdan Shaqiri, esta vez más atado a la banda con la intención de incrementar su número de participaciones, mientras el mediapunta Blerim Dzemaili y el extremo izquierdo Steven Zuber cargaban el área desde segunda línea. El caso es que, aunque tuviera el esférico en los últimos metros del campo, Suiza nunca fue capaz de desbordar a Suecia en todo el partido. Shaqiri estuvo sin chispa.

“Más liberado por la presencia de un mediocentro de perfil defensivo como Gustav Svensson a su lado, el interior Albin Ekdal completó un partidazo para el recuerdo contra Suiza, sumando acciones sin balón, toques de calidad para lanzar transiciones y llegadas al área rival para rematar”

En esto tuvo mucho que ver el comentado orden de los nórdicos. Para poner un ejemplo, el veterano central Andreas Granqvist está completando un Mundial increíble pero que se puede entender desde la lógica: Suecia nunca le exige que abandone el área, pierda la posición o haga una cobertura en banda. Al final, lo máximo que Suiza logró en el partido fue intentar centros (39 en 90 minutos) sin ventaja y ahí la resistencia sueca liderada por el mismo Granqvist fue notable. Además, ofensivamente Suecia es más de lo mismo: cada uno tiene su rol y entre todos generan las ocasiones. Sir ir más lejos, los delanteros Marcus Berg y Ola Toivonen tienen la misión de pelear el juego directo y poner de cara a los extremos Viktor Claesson y Emil Forsberg, que a su vez se responsabilizan por ofrecer los detalles técnicos de mayor calidad. Tanto que fue el mismo Forsberg el responsable de generar el 1-0 final a pase de Toivonen.

Colombia vs Inglaterra

COLOMBIA: David Ospina; Santiago Arias (Cristian Zapata, 116´), Yerry Mina, Davinson Sánchez, Johan Mojica; Carlos Sánchez (Mateus Uribe, 79´), Wilmar Barrios, Jefferson Lerma (Carlos Bacca, 62´); Juan Fernando Quintero (Luis Muriel, 88´); Juan Guillermo Cuadrado, Radamel Falcao.

INGLATERRA: Jordan Pickford; Kieran Trippier, Kyle Walker (Marcus Rashford, 113´), John Stones, Harry Maguire, Ashley Young (Danny Rose, 102´); Jesse Lingard, Jordan Henderson, Dele Alli (Eric Dier, 81´); Raheem Sterling (Jamie Vardy, 88´), Harry Kane.

“Corro, luego existo”, pareció ser la consigna de este partido. Fue un pesaje de musculaturas por las características del plantel inglés y el planteamiento por el que optó José Pékerman. Abundaron las disputas por todos los sectores de la cancha a excepción de las áreas, así que desde el primer tiempo la trama tenía tintes de penales, pero la Copa del Mundo nos sigue entregando emociones al por mayor aun en partidos que, en términos generales, estaban dándose muy por debajo de las expectativas. La fe inquebrantable de Yerry Mina, al nivel de su estatura, más las desconexiones típicas del futbolista inglés, pusieron el drama que tanto estábamos esperando.

La ausencia de James Rodríguez por lesión cambió por completo los planes de Colombia. Sin su presencia para completar la mancuerna con Quintero no era posible competirle a Inglaterra con un juego más elaborado, entonces decidió jugarle al tú por tú desde el plano físico. Un 4-3-1-2 que, sin balón, emparejó a Quintero con Jordan Henderson para entorpecer la posesión rival, pisarle los talones a Lingard y Alli con Lerma y Sánchez más Barrios de escoba, recurriendo a su físico para hacer coberturas por todo lo ancho del campo. Cuando Colombia tenía que desarrollar secuencias largas de pase, Quintero y Cuadrado se juntaban por la derecha para mantener los comportamientos del dúo de JuanFer con James.

Los de Southgate no podían incomodar el repliegue colombiano porque no eran capaces de usar debidamente la pelota en el tercio medio. Con Henderson obstaculizado, no había quién acercara la pelota a la portería de Ospina con claridad; Alli y Lingard no sienten la pausa, aceleran de cero a cien de inmediato y eso repercutía en estrellarse siempre en las corpulencias de sus marcadores. La pareja de interiores generó cierto peligro cuando atacaban sus espaldas y obligaban a Mina y Davinson a hacer uso de su velocidad para llegar a tiempo a cortar.

El partido no iba hacia ninguna parte. Quintero tenía demasiado prisa en hacer el último pase, Cuadrado quería organizar pero su cuerpo le pedía verticalizar y Mojica centraba todo balón que recibía. Falcao, otra vez, estaba totalmente aislado del resto. El impasse concluyó cuando Kane se puso el overol y primero recibió de espaldas para descargar hacia el lado débil y luego retrocedió muchos metros para obtener la pelota, sin embargo, esto volvió redundante el papel de Sterling en el campo y el área perdió referencias. Las amenazas se presentaban a raíz de la nula lectura de las jugadas de los centrocampistas y centrales colombianos que iban por todas sin interpretar lo que había a su alrededor.

Polémica aparte, el penal cometido por Sánchez en una pelota parada era lo esperado en estas circunstancias. Colombia no podía terminar el partido impune por su juego nada cerebral. Kane castigó e Inglaterra ganaba por deméritos del adversario. Pékerman quiso darle una mano a Falcao con un delantero más como Bacca pero el hombre que podía acercarlos a la prórroga era Uribe. A Mateus se le caen los goles en la liga mexicana y de la nada sacó un disparo monumental que apenas desvió Pickford y le dio esa fe, ese impulso anímico que elevó mucho más el ya de por sí intimidante salto de Mina.

La esperanza fue el argumento que le dio la superioridad a Colombia en el tiempo suplementario que fue incapaz de materializar porque hay algo en esta selección de inglesa que no se parece a las demás. Quizá presente problemas de juego muy similares y también lapsos de desconcentración muy característicos, pero desde las tomas a su entrenador se ve frescura en su entorno. Y la tanda de penales lo hizo valer. Inglaterra deshizo una maldición y lo tiene todo a su favor para acabar de una vez por todas con los estereotipos. Si no gana este Mundial, quién sabe cuánto tiempo tendrá que esperar.

lunes, 2 de julio de 2018

Bélgica vs Japón

BÉLGICA: Thibaut Courtois; Thomas Meunier, Toby Alderweireld, Vincent Kompany, Jan Vertonghen, Yannick Carrasco (Nacer Chadli, 65´); Axel Witsel, Kevin De Bruyne; Dries Mertens (Marouane Fellaini, 65´), Romelu Lukaku, Eden Hazard.
JAPÓN: Eiji Kawashima; Hiroki Sakai, Maya Yoshida, Gen Shoji, Yuto Nagatomo; Makoto Hasebe, Gaku Shibasaki (Hotaru Yamaguchi, 81´); Genki Haraguchi (Keisuke Honda, 81´), Shinji Kagawa, Takashi Inui; Yuya Osako.
Antes de entrar al partido en cuestión, vaya Copa del Mundo estamos viviendo. Además de los favoritos que han caído y la llave que llevará a la final a una sorpresa, cada vez son menos los juegos que se están resolviendo con anticipación, lo que obliga a los jugadores a una fortaleza mental inquebrantable y a los entrenadores a una lectura de los partidos sobre la marcha impecable y una precisión en los ajustes igual. Japón ha vuelto a deslumbrar por su fútbol tan vistoso y se ha quedado en el camino demasiado temprano porque no ha sabido gestionar las emociones, ese apartado que condiciona la pizarra.
Dadas las alineaciones se presupuestaba el escenario comentado previamente, en el que Japón no trataría de monopolizar la pelota pero sí buscar robarla lo más alto posible en tanto que Bélgica lucharía con la falta de integración de su ataque posicional y la desorganización de la línea de 5 con su doble pivote en fases prolongadas sin balón. Para que el gol llegara a cualquiera de las porterías tenia que ocurrir un momento irreflexivo, donde se pensara poco para definir. Por los belgas, porque Lukaku sigue pareciendo un agente extraño en el once debido a su baja calidad técnica; por los nipones, por su disciplina que en la virtud lleva el defecto, pues elimina la inventiva.
El repliegue de Japón le concedía demasiados espacios a los dos mediapuntas Mertens y Hazard en tanto que el de Bélgica obsequiaba cuatro de los cinco carriles de juego (los interiores y exteriores) y la brutal agilidad de la circulación japonesa hacía sufrir la rígida cintura de sus tres centrales. Así que el que lograra robar lo más alto y claro posible para crear una ocasión sin exigir creatividad se llevaría la ventaja. Así empezó Japón con dos latigazos prácticamente sin premeditación. Apunten el nombre de Takashi Inui, por cierto; si ya lo tienen, remárquenlo porque en el Betis dará de qué hablar.
Bélgica estaba sobre las cuerdas y, como de costumbre, recurrió a Fellaini (ingresó por Dries Mertens al 65′). La estrella de la generación dorada es la melena del jugador del Manchester United, por más figuras y promesas que engalanen las nóminas. Él inclinó el juego hacia el área de Japón, que es donde menos quieren que esté la pelota porque no tienen la templanza para sacarla de ahí sin correr peligro. Marouane cumplió su labor en menos de diez minutos, y el gol de la remontada cayó por un ataque suicida japonés: disputaron un tiro de esquina a favor como si se jugaran alargar el partido a los penales. Cuánta inocencia

Brasil vs México

BRASIL: Alisson; Fágner, Thiago Silva, João Miranda, Filipe Luis; Paulinho (Fernandinho, 80´), Casemiro, Philippe Coutinho (Roberto Firmino, 86´); Willian (Marquinhos, 90 + 1´), Gabriel Jesus, Neymar.

MÉXICO: Guillermo Ochoa; Edson Álvarez (Jonathan dos Santos, 55´), Hugo Ayala, Carlos Salcedo, Jesús Gallardo; Héctor Herrera, Rafael Márquez (Miguel Layún, 46´), Andrés Guardado; Hirving Lozano, Javier Hernández (Raúl Jiménez, 60´), Carlos Vela.

Nada cambia. Las formas varían mientras el fondo se mantiene igual. México recorre caminos distintos y se topa con la misma pared porque camina en círculos cada cuatro años. Otra vez una fase de grupos ilusionante, otra vez una eliminación frustrante. La esperanza ha vuelto a durar cuatro partidos, Brasil ha derrotado a México en la fatídica ronda de octavos de final. Lo de siempre, un inicio de partido prometedor del seleccionado azteca hasta que el golpe fatídico llegó, se nubló y no logró tener capacidad de reacción. Es un bucle alimentado por ilusiones vagas.

Cuando la alineación inicial elegida por Juan Carlos Osorio mostró el nombre de Rafael Márquez hubo sospechas y temores por parte de prensa y afición. Sin embargo, los primeros 25 minutos reflejaron que la idea era brillante, solo que sostenida por una base muy débil que son los 39 años de edad del cinco veces mundialista. Un 4-3-3 con él de mediocentro, Guardado y Herrera de interiores más Vela y Lozano de extremos a perfil natural para que este último preocupara al lateral Filipe Luis y debilitara el lado izquierdo de Brasil, donde acumula posesión, por conducto de la valentía. Tite fue superado al comienzo de la partida.

El 4-3-3 presionante mexicano ensució la salida de balón brasileña, que no tiene mecanismos claros para evadirla con trazos largos, en especial por el decepcionante torneo que está teniendo su punta Gabriel Jesus. Había esperanza en México, pero no podía validarse el soberbio planteamiento de Osorio si el gol no caía. “El gol es el táctico” es una de las frases que componen la manera de ser del futbol mexicano, dicha por el gran entrenador Carlos Miloc, que en paz descanse. Y es que justamente el gol es su mal endémico, por eso su liga lo importa desde Sudamérica y Europa. México necesita muchos intentos para poder mover el marcador por su falta de calidad técnica y táctica, y eso al final desgasta.

Porque un sistema que parte de la presión alta necesita de un enorme derroche de energía no solo física, sino emocional. Si el gol que sostiene todo no llega, los jugadores se cansan, se desmoralizan y el siguiente paso es el repligue. Cuando esto ocurrió Neymar hizo su primera aparición en el Mundial y Brasil se adueñó del partido. México no conseguía achicar su campo, había manos a manos en todos los sectores de la cancha y Márquez no llegaba a ninguna cobertura. Ochoa era quien mantenía el cero, lo de siempre.

Rafa lo había dado todo en la primera mitad y ya no podía continuar, así que ingresó Miguel Layún para tratar de contener a Neymar dado que Edson Álvarez, que de ser la gran promesa de México ha pasado a tener un alarmante estancamiento en su juego, estaba amonestado. El americanista subió al mediocampo en un escenario que ya no estaba favoreciendo en absoluto a Osorio. Neymar anotó y todo se vino abajo. Aunque hayan entrado Jonathan dos Santos y Raúl Jiménez, México ya no estaba en el partido. En cualquier momento ocurría la pérdida que terminara en el 2-0 definitivo y fue Roberto Firmino el autor. Siempre lo mismo.

México lleva 24 años imaginándose cosas chingonas. Ya es hora de que use la cabeza y no solo el corazón para que se hagan realidad.

Uruguay vs Portugal

URUGUAY: Fernando Muslera; Martín Cáceres, José María Giménez, Diego Godín, Diego Laxalt; Nahitan Nández (Carlos Sánchez, 81´), Lucas Torreira, Matías Vecino; Rodrigo Bentancur (Cristian Rodríguez, 63´); Luis Suárez, Edinson Cavani (Christian Stuani, 74´).

PORTUGAL: Rui Patrício; Ricardo Pereira, Pepe, Jose Fonte, Raphaël Guerreiro; Bernardo Silva, Adrien Silva (Ricardo Quaresma, 65´), William Carvalho, João Mário (Manuel Fernandes, 85´); Gonçalo Guedes (André Silva, 74´), Cristiano Ronaldo.

Un dato magnífico de la empresa proovedora de estadísticas Opta resume al futbol uruguayo: el gol con el que Edinson Cavani abrió el marcador fue el más elaborado por la selección charrúa en Mundiales desde 1966. Fue un latigazo fulminante de únicamente cinco pases. Por si habían quedado dudas sobre esto, el segundo tanto de Cavani que sepultó a Portugal se originó de un saque del arquero Fernando Muslera. La Uruguay de posesión puede esperar mientras haya posibilidad de contraatacar. Laxalt, Torreira, Nández y Bentancur tienen en su ADN saber sufrir, lo que facilita sobremanera el juego de una selección nacional, pues el tiempo escasea.

El “Maestro” Tabárez halló su sistema en la última jornada de la fase de grupos. El rombo encabezado por Torreira en el mediocentro y Bentancur y apoyado en los interiores por Nández y Vecino es muy flexible: con balón diversifica las opciones de pase, evitando así que Suárez y Cavani se alejen del área, su zona de mayor influencia; sin él, puede mutar al 4-4-2 y con la calidad técnica de estos mediocampistas surtir de balones de calidad a la doble punta. Tres de los cuatro chicos maravilla antes mencionados participaron en el tanto inicial de Cavani que dictaminó el curso del encuentro, totalmente a favor de los sudamericanos aunque un parpadeo en la pelota parada los puso en aprietos, pero apareció la Uruguay de toda la vida y un Cavani que se reivindicó.

Obligada a atacar en posicional por el gol tempranero, Portugal se desplegó de manera interesante pero poco ambiciosa. Muchos jugadores por delante de William Carvalho, prácticamente nula intimidación en el área y, sobre todo, una falta alarmante de recursos para buscar el gol. Se insistía en centrar para Cristiano pese a que la ocasión estuviera demasiado anunciada y se insistía también pese a que su estrella no se encontrara dentro del área. Solo a Bernardo Silva se le ocurrió pensar que tenían enfrente a un país que se especializa en defender esta situación de juego y trazó otras rutas con su fina zurda. Para Diego Godín fue como un entrenamiento, un día más en la oficina.

Pepe, otra vez Pepe, igualó desde la pelota detenida y en el ambiente se respiraba un olor a prórroga y penales hasta que Muslera sacó en largo y a cobrar. Uruguay deja el alma en cada pelota dividida y hay que recalcar esto, porque un sistema es exitoso o no en función del convencimiento de los jugadores. Si no se sienten identificados por lo que están haciendo llegarán las dudas, perderán tiempo y tomarán peores decisiones. Con esta forma de jugar, aunque no guste a los puristas, no escatiman esfuerzos. Antes de que la nueva generación se apropie de la selección debe beber del juego de la actual. El cierre in extremis de Torreira entre centrales es el símbolo de la transición.

Croacia vs Dinamarca

CROACIA: Danijel Subasic; Sime Vrsaljko, Dejan Lovren, Domagoj Vida, Ivan Strinic (Josip Pivaric, 81´); Luka Modric, Marcelo Brozovic (Mateo Kovacic, 71´), Ivan Rakitic; Ante Rebic, Mario Mandzukic (Milan Badelj, 108´), Ivan Perisic (Andrej Kramaric, 97´).

DINAMARCA: Kasper Schmeichel; Jonas Knudsen, Simon Kjaer, Mathias Jorgensen, Henrik Dalsgaard; Yussuf Poulsen, Andreas Christensen (Lasse Schone, 46´), Thomas Delaney (Michael Krohn-Delhi, 98´, Martin Braithwaite (Pione Sisto, 105´); Christian Eriksen; Andreas Cornelius (Nicolai Jorgensen, 66´).

La Eurocopa de Francia 2016 tuvo como mayor recuerdo que el aumento a 24 países participantes le dio la posibilidad a selecciones pequeñas de soñar en grande como Islandia y Gales, que consiguieron auténticas hazañas. Sin embargo, en términos apegados al juego más que a la emoción, dejó la preocupación de que en Europa el regate no está apareciendo. Durante casi dos horas de juego, croatas y daneses revalidaron las alarmas porque los duelos se ganaban por fallos individuales o superioridades físicas, no por calidad técnica o, cuando menos, valentía.

En menos de cinco minutos Subasic ya había concedido el primer gol atajable y Dinamarca un error de exceso de efusividad y todo se le puso de cara a Croacia, que además está en la llave de eliminación directa que le permite superar lo hecho en su debut en Francia 98. El conjunto de Age Hareide se quedó a medias tintas en su fase sin balón con su 4-4-2: unos iban a presionar, otros reculaban; unos se guiaban por la pelota, otros por el hombre que tenían cerca o el espacio. Así es que Croacia contó con enormes espacios en campo contrario, sobre todo en las bandas, pero relucieron las debilidades que hacen muy viable que Rusia continúe avanzando rondas en su Mundial.

Croacia se distinguió hace dos años por un ritmo altísimo de juego con una nulidad de ideas para llegar al gol hasta infantil. Lo más explotado fue el desborde y posterior centro de Darijo Srna. Las cuantiosas ocasiones generadas no eran tan sencillas de rematar, que además en esta faceta nunca ha estado muy sobrada. Ahora en la Copa del Mundo la ausencia de creatividad más allá de Luka Modric la ha querido compensar Ante Rebic a base de piernas. El del Eintracht Frankfurt es la expresión del juego croata: arranca suspiros, acelera los latidos, pero produce casi nada. Y si a esto se suma que Vrsaljko recibe demasiado peso desde el sector derecho, puesto que cada vez que recibe tarda mucho tiempo en dar un intrascendente pase hacia atrás, entonces se entiende por qué Dinamarca se mantuvo hasta los penales.

Al medio tiempo Dinamarca cambió a Christensen por Schone con el afán de mejorar el trato de la pelota y cierto es que vivió más en campo rival que propio, pero se debió en gran medida por la incomprensible postura croata de ceder la iniciativa. Dinamarca asumió muy pocos riesgos, confió bastante de su imaginación a un Eriksen que ha dominado la Premier League desde el carril interior derecho del Tottenham pero cuando pisa otras zonas del campo su desempeño disminuye notoriamente, y el partido se tornó soso. Músculo en exceso. Subasic le salvó los muebles a Modric por su penal fallado y Croacia aspira a la final. Falta que deje de aspirar y suspirar y materialice sus ilusiones.

España vs Rusia

ESPAÑA: De Gea; Nacho (Carvajal, 70’), Piqué, Ramos, Jordi Alba; Koke, Busquets; Silva (Iniesta, 67’), Isco, Asensio (Rodrigo, 104’); Diego Costa (Aspas, 80’)

RUSIA: Akinfeev; Mario Fernandes, Kutepov, Ignashevich, Kudryashov, Zhirkov (Granat, 46’); Samedov (Vheryshev, 61’), Kuzyaev, Zobnin (Erokhin, 97’), Golovin; Dzyuba (Smolov, 65’)

Más de 1000 pases llevaba España al minuto 105 de partido. Más de 1000 pases para tres remates en la primera parte y otros tres a puerta en la segunda. Secuencias de pases sin intención ni malicia para ir y volver, sin haber aprovechado el camino. El gol español fue en propia puerta, en una acción a balón parado y las ocasiones de gol se cuentan con los dedos de una mano. Rusia pasa a cuartos tras resistir 120 minutos jugando en inferioridad técnica y aprovechando un penalti a favor en una de las pocas acciones que ocurrieron cerca de De Gea. Mario Fernandes, Akinfeev o el hoy trabajador Golovin fueron algunos de los héroes inesperados de Rusia. E incluso, Ignashevich, que podría haber decantado el partido con su error al perder la referencia del balón en el gol de España, creció con el paso de los minutos.

Se comenzó con las sorpresas que plantearon Cherchesov y Hierro en los onces. En Rusia, Cheryshev y Gazinskiy se caían de la alineación, en la que entraba un central más como Kudryashov para jugar con línea de cinco atrás. Golovin y Samedov serían los interiores con la clara y solitaria referencia de Dzyuba. En España, Iniesta, Thiago y Carvajal dejaban su puesto a Asensio (de pobre nivel, actuando de extremo derecho pero cambiando mucho de banda con Isco), Koke (imperial dando equilibrio pero señalado por errar el último penalti) y Nacho en el 4-2-3-1 con el que formó quien partía como favorita. El guion del encuentro se escribe en una frase: dominio del esférico de España que nunca tuvo a Rusia a su merced. Un rondo tan eterno como improductivo.

Las leyes del fútbol son simples. Sin regate ni desmarques, no profundizas. El pase por el pase, no te lleva más que a otro pase. Los españoles, atenazados por su propia mente, por el miedo al fallo, quisieron no cometer riesgo alguno y convirtieron el partido en un rondo gigante. Más allá de los movimientos de Isco sin balón, a veces improductivos, los que amasaron más del 70% del balón no tuvieron claro (o no se atrevieron) a intentar romper el muro de Cherchesov. El 5-4-1, de repliegue muy bajo, fue una piedra imposible de saltar por los españoles. Más por miedo a tropezar que por la grandeza de tal obstáculo. Ni siquiera la suplencia del gamo Cheryshev, quien más podría poner en aprietos a la contra, aligeró el temor de un centro del campo que mejoró con la entrada de Iniesta, los desmarques de Aspas y los apoyos de Rodrigo, este último ya en la prórroga.

Si en la primera parte Dzyuba había ganado algún duelo, en la segunda lo único que pudo hacer es esperar el cambio por Smolov. Viendo España que se acababa el tiempo, el riesgo subió. Ahí, Iniesta consiguió un disparo que tapó Akinfeev tras una buena dejada de Aspas con el pecho. En la última mitad de la prórroga, Rodrigo nos dejó una de las jugadas del partido, con su caño sin tocarla y su regate al veterano Ignashevich, pero volvió a aparecer Akinfeev. España se marcha del Mundial sin haber competido dentro de su propia área, aunque con Koke al lado de Busquets sí había conseguido ganar algo más de equilibrio defensivo. Hierro, poco intervencionista, no supo cambiar la dinámica de juego con variantes. Los rusos, sin haber tenido el agua al cuello, acabaron celebrando un pase a cuartos inimaginable antes de empezar esta la “Copa del Mundo de las Sorpresas”. España se marcha sabiendo que pudo haber sido más pero que solo podrá ser campeona en el Mundial de los rondos de entrenamiento

jueves, 28 de junio de 2018

Panamá vs Túnez

PANAMÁ: Jaime Penedo; Adolfo Machado, Román Torres (Luis Tejada, 56’), Fidel Escobar y Luis Ovalle; Aníbal Godoy, Gabriel Gómez y Ricardo Ávila (Abdiel Arroyo, 81’); José Luis Rodríguez, Gabriel Torres (Harold Cummings, 46’) y Édgar Bárcenas.

TÚNEZ: Aymen Mathlouthi; Hamdi Nagguez, Rami Bedoui, Yassine Meriah y Oussama Haddadi; Ghailene Chaalali, Ellyes Skhiri y Ferjani Sassi (Anice Badri, 46’); Fakhreddine Ben Youssef, Wahbi Khazri (Bassem Srarfi, 89’) y Naïm Sliti (Ahmed Khalil, 77’).

Después de sus más que esperadas derrotas ante Bélgica e Inglaterra en uno de los grupos más desiguales del torneo, tanto Panamá como Túnez dispusieron de una última oportunidad para despedirse del Mundial de Rusia con honor. Al final, los tunecinos fueron los que acabaron imponiéndose en el cierre de la fase de grupos, además demostrando una clara superioridad sobre los panameños. En este sentido, aunque en términos de resultados no cabía esperar algo muy diferente, la imagen transmitida por la selección dirigida por el colombiano Hernán Darío Bolillo Gómez estuvo por debajo de lo esperado en sus tres partidos. Los Canaleros, incluido la figura de su entrenador, han sido un equipo con poca solidez defensiva, casi ninguna idea ofensiva y mucha rigidez táctica (casi siempre en 4-1-4-1 con un bloque medio sin el balón cuando en Concacaf están habituados a jugar en 4-4-2 con fases de presión adelantada) a lo largo de toda su participación en Rusia.

En el caso de Túnez, después de competir relativamente bien en su debut contra los ingleses cayendo derrotada ya en el descuento de la segunda mitad, las sensaciones fueron mejores. Saltando al terreno de juego con la predisposición de dominar la posesión del balón contra un adversario que no iba a presionar sus primeros pases, el conjunto entrenado por Nabil Maâloul demostró tener mecanismos a la hora de atacar. En especial dos fueron vistos con continuidad contra los panameños. El primero, aprovechando que el rival no apretaba los primeros pasadores al mismo tiempo en que adelantaba su línea defensiva, estuvo en una clara intención de que el interior Ferjani Sassi buscase pases largos para los movimientos de ruptura del delantero Wahbi Khazri. Ya el segundo movimiento trataba de llevar el balón a los costados, especialmente el izquierdo con el lateral Oussama Haddadi, intentando aprovechar los ataques a zonas de remate del extremo derecho Fakhreddine Ben Youssef.

“En esta ocasión ni siquiera el extremo izquierdo Édgar Bárcenas fue capaz de generar cosas en los desacertados intentos ofensivos de Panamá”


Esto hizo que los tunecinos fueran superiores a lo largo de los 90 minutos por más que un remate desviado por parte del joven extremo derecho José Luis Rodríguez en la que ni siquiera ha sido una jugada ofensiva bien trabajada por los panameños pusiera al conjunto centroamericano en ventaja en el marcador. El caso fue que, por una simple cuestión de jugar mejor al fútbol liderada por una brutal versión de Khazri, Túnez logró la remontada después del medio tiempo, primero con el mediapunta Naïm Sliti generando el juego interior que su selección echo de menos a lo largo del Mundial en la acción que terminó con asistencia de Wahbi para el gol de Ben Youssef y luego con el mismo Khazri aprovechando una buena combinación entre Haddadi y el interior Anice Badri. Con el 1-2, Panamá intentó reaccionar en los minutos finales, pero siempre con más ganas que fútbol. El honor fue tunecino.

Inglaterra vs Bélgica

INGLATERRA: Jordan Pickford; Trent Alexander-Arnold (Danny Welbeck, 79´), Phil Jones, John Stones (Harry Maguire, 46´), Gary Cahill, Danny Rose; Ruben Loftus-Cheek, Eric Dier, Fabian Delph; Marcus Rashford, James Vardy.

BÉLGICA: Thibaut Courtois; Nacer Chadli, Leander Dendoncker, Dedryck Boyata, Thomas Vermaelen (Vincent Kompany, 74´), Thorgan Hazard; Adnan Januzaj (Dries Mertens, 86´), Youri Tielemans, Moussa Dembele, Marouane Fellaini; Michy Batshuayi.

Es bastante difícil analizar con precisión el desempeño de Inglaterra y Bélgica en esta fase de grupos. El sorteo les dio mucho margen de maniobra, sin menospreciar en absoluto a panameños y tunecinos. A partir de octavos de final comenzará la verdadera exigencia de una Copa del Mundo para dos selecciones que, si se lo proponen, pueden ser el caballo negro del campeonato. Llegaron a la siguiente ronda en plenitud física porque no fueron tan exigidos, ni siquiera en el duelo de hoy que se pareció a un partido de rigor de la Premier League, pero falta saber si podrán estar en plenitud competitiva.

Gareth Southgate y Roberto Martínez movieron mucho el once inicial sin cambiar nada del parado táctico, que derivó en el protagonismo de la melena de Fellaini (que ha resuelto una gran cantidad de encuentros en la Premier) desde la mediapunta izquierda. Hubo oportunidad de observar a varios suplentes de cara a los imprevistos que hay que sortear en busca del objetivo en Rusia 2018, aunque la falta de tensión por el pase ya asegurado hace que lo visto esta noche en Kaliningrado no sea un parámetro tan cercano a lo que se vendrá a partir de la ronda de eliminatorias.

Como nota positiva para Martínez está el hecho de que Januzaj se encuentra valiente en el mano a mano y Batshuayi siendo una amenaza constante en el área. Southgate, en cambio, ha de considerar la inocencia de Rashford frente a la portería contraria. Inglaterra perdió y, pese a ello, se situó en la llave teóricamente más sencilla rumbo a la final. Se topará en octavos con Colombia, a la que puede someter a través de la pelota parada y el despliegue físico en los duelos individuales y el contragolpe. Bélgica terminó con marcha perfecta y acabó en una llave muy peligrosa, además de que Japón es capaz de hacer trizas la lentitud de su zaga. La fase de grupos de los dos países apenas fue un calentamiento. Se viene la hora de la verdad.

Senegal vs Colombia

SENEGAL: Khadim N’Diaye; Lamine Gassama, Salif Sané, Kalidou Koulibaly y Youssouf Sabaly (Moussa Wagué, 74’); Ismaïla Sarr, Cheikhou Kouyaté, Idrissa Gana Gueye y Keita Baldé (Moussa Konaté, 80’); Sadio Mané y M’Baye Niang (Diafra Sakho, 86’).

COLOMBIA: David Ospina; Santiago Arias, Yerry Mina, Davinson Sánchez y Johan Mojica; Juan Fernando Quintero, Carlos “Roca” Sánchez y Matheus Uribe (Jefferson Lerma, 83’); Juan Cuadrado, Radamel Falcao (Miguel Borja, 89’) y James Rodríguez (Luis Muriel, 31’).

Completando una fase de grupos repleta de problemas futbolísticos tal como ha sido todo su ciclo desde después del Mundial de Brasil en 2014, Colombia estará en los octavos de final gracias únicamente al balón parado. Si en el debut contra Japón fue un libre directo que en su momento puso el 1-1 en el marcador aunque al final el conjunto sudamericano terminó derrotado y en el partido con Polonia ha sido un tiro de esquina la clave para que los Cafeteros abriesen la lata para luego encontrar un escenario más favorable en la segunda mitad, en el duelo decisivo contra Senegal la formula fue la misma. Además, no se puede decir que esto sea ocasional: los colombianos tienen grandes lanzadores como los mediapuntas James Rodríguez y Juan Fernando Quintero al mismo tiempo en que su baraja de rematadores es fortísima (el central Yerry Mina, como ya se pudo ver en dos ocasiones, es un especialista rematando en el área rival).

A todo esto, también es necesario decir que los comandados por José Néstor Pékerman volvieron a encontrar los mismos problemas del partido contra Polonia. Dominando claramente el tiempo con el esférico, Colombia volvió a ser víctima de la precipitación del extremo derecho Juan Guillermo Cuadrado, que otra vez fue una autentica máquina de perder balones, mientras su única opción para ganar metros estuvo en la zurda de Quintero, que siempre busca el último pase y de esta manera impide que el equipo avance en bloque. Si a todo esto le sumamos la baja por lesión de James todavía durante el primer tiempo, las cosas se habían puesto realmente complicadas a una selección que tenía que ganar para no depender del resultado del otro partido del grupo. Por otro lado, recuperando el 4-4-2 del debut contra los polacos, Senegal volvió a transmitir sensaciones de solidez defensiva.

“Mientras Yerry Mina volvió a estar dubitativo en algunas acciones defensivas, el joven central Davinson Sánchez, en un desafío mucho más físico que táctico, completó una actuación sobresaliente; el jugador del Tottenham evitó que Senegal tuviera muchas ocasiones para marcar”
Esperando en una altura media, la selección dirigida por Aliou Cissé no sufrió sin el balón en ningún momento mientras su sistema defensivo, basado en el orden, esperó las pérdidas del rival sin precipitarse. Todo esto hizo que la sensación fuera que los senegaleses estaban siempre cerca de recuperar un esférico que se transformaría en una transición ofensiva mortal. El problema estuvo en que el punta Sadio Mané volvió a completar una actuación discreta, desde luego muy lejos del nivel esperado antes del Mundial considerando su brutal temporada en el Liverpool. Al final, todo dependía del delantero M’Baye Niang, que volvió a responder muy bien, o del joven extremo derecho Ismaïla Sarr, que nunca logró concretar sus intentos. Por otro lado, Mané intentó comandar la reacción africana después del 0-1 de Mina, pero sus compañeros no aprovecharon las dos ocasiones generadas por Sadio y Senegal acabó eliminada.

Polonia vs Japón

JAPÓN: Kawashima; H. Sakai, Makino, Yoshida, Nagatomo; G. Sakai, Shibasaki, Yamaguchi, Usami (Inui 65′); Okazaki (Osako 47′), Muto (Hasebe 82′).

POLONIA: Fabianski; Bereszynski, Glik, Bednarek, Jędrzejczyk; Krychowiak, Goralski; Grosicki, Zielinski (Teodorczyk 79′), Kurzawa (Peszko 80′); Lewandowski.

Ocho años después, Japón se ha clasificado a los octavos de final de la Copa del Mundo, aunque sufrió más de lo esperado para conseguirlo. En un compromiso en el que los de Nishino llegaban con la moral más que alta tras haber conseguido un grandioso triunfo ante Colombia en la primera fecha y un más que meritorio empate ante la Senegal de Aliou Cissé, enfrentaban a una Polonia ya eliminada, y que tras su impresionante Eurocopa en la que alcanzaron los cuartos de final y su extraordinaria fase de clasificación para este mundial, han ofrecido un funcionamiento individual y colectivo muy por debajo de lo esperado, y no han sido capaces de reafirmar las buenas sensaciones dejadas en los últimos años, aunque han terminado por culminar su participación en la máxima cita futbolística con un triunfo que, si bien de poco sirve, estuvo a nada de dejar fuera a Japón, de no ser por el Fair Play deportivo.

Nishino decidió realizar seis modificaciones con respecto a los dos compromisos anteriores y cambió su 4-2-3-1 habitual por un 4-4-2 que fuera capaz de contrarrestar el juego directo y de contacto de los polacos,  y en un comienzo le estaba resultando, pues durante la primera mitad Japón se hizo con el dominio del esférico, realizó algunas triangulaciones y transiciones interesantes y el delantero centro Yoshinori Muto junto con el siempre fiable segunda punta Shinji Okazaki tuvieron las chances más claras, se asociaron de gran forma con Usami y Gotoku Sakai, los volantes de banda, quienes a su vez eran bien secundados por un Shibasaki que ofrecía una salida limpia y depurada desde la mitad de cancha y que activaba a los laterales Sakai y Nagatomo, sobre todo a este último. Sin embargo, y pese a que los nipones habían inquietado la portería de un portentoso Fabianski, la oportunidad más clara del primer tiempo terminó siendo para los de Nawalka, con un cabezazo bien direccionado y potente de Grosicki que sacaría con una reacción felina Kawashima, realizando una de las mejores atajadas en lo que va del mundial.

Se esperaba que en la segunda parte apareciera la paciencia, mesura y cabeza fría que Japón sí había tenido en sus dos juegos anteriores, pero no fue así, de hecho aparecieron los fantasmas del 2014, el cúmulo de dudas que tenían previo a este mundial y la incertidumbre máxima. Los japoneses se comenzaron a mostrar imprecisos por bajo y por alto, Osako ingresó por un lesionado Okazaki pero no mostró el mismo juego de lectura, la misma capacidad asociativa y el juego entre líneas que sí había producido en choques anteriores, mientras que Polonia con un bloque compacto comprimía bien los espacios, y conforme avanzaron los minutos tomaron confianza y se lanzaron en busca de un gol que les diera la victoria. A los 59′ lo encontrarían por medio de un tiro libre lanzado desde la izquierda por Kurzawa que encontraría en el segundo palo, y ante la floja marca nipona, la diestra del joven defensor del Southampton Jan Bednarek.

Golpe duro para un Japón que después de recibir el gol en contra perdió confianza, se mostró trémulo y sumamente inseguro, al punto que querían pero no podían fluir entre líneas ni abrir la zaga liderada por Kamil Glik, quien jugó sus primeros minutos en el Mundial. En los últimos minutos del cotejo, y sabiendo que un milagroso gol colombiano sobre Senegal les estaba dando la clasificación a los de Nishino por el Fair Play deportivo (Japón tenía dos tarjetas amarillas menos que los senegaleses), los japoneses se dedicaron a practicar la posesión pasiva, tocando el balón de un lado a otro sin sentido y Polonia, ya sin hambre, sin ganas y con el premio de consuelo en el bolsillo no escatimó en gastos. Japón terminó transformándose en la primera selección en la historia de los mundiales que avanza a los octavos de final por la regla del Fair Play deportivo, evitando de paso una eliminación vergonzosa y en donde lamentablemente el miedo a perder terminó siendo más grande que el amor a ganar.

miércoles, 27 de junio de 2018

Suiza vs Costa Rica

SUIZA: Yann Sommer; Stephan Lichtsteiner, Fabian Schär, Manuel Akanji y Ricardo Rodríguez; Valon Behrami (Denis Zakaria, 60’) y Granit Xhaka; Xherdan Shaqiri (Michael Lang, 81’), Blerim Dzemaili y Breel Embolo; Mario Gavranovic (Josip Drmic, 69’).

COSTA RICA: Keylor Navas; Cristian Gamboa (Ian Smith, 90’+2), Johnny Acosta, Giancarlo González, Kendall Waston y Bryan Oviedo; Bryan Ruíz, Celso Borges, David Guzmán (Randall Azofeifa, 90’+1) y Daniel Colindres (Rodney Wallace, 81’); Joel Campbell.

Desde el histórico Mundial en Brasil en 2014 para su país, la evolución del delantero Joel Campbell no fue la esperada. Debido a las constantes lesiones sufridas, el jugador costarricense nunca terminó por encontrar su sitio en el fútbol europeo y esto hizo daño a su selección. El tema con Costa Rica es muy simple: considerando que repetir lo de hace cuatro años era prácticamente imposible, para competir en un grupo con Suiza, Brasil y Serbia era necesario una buena versión de Campbell. El problema fue que Joel no llegó a tiempo y cuando llegó, ya con su selección sin opciones de lograr la clasificación, el punta de 26 años demostró que cambia muchas cosas en todos los sentidos. La movilidad, técnica y físico de Campbell es la guinda perfecta y necesaria para el sistema de presión media y transiciones de los ticos.

Esto más que nadie lo saben los suizos. Con su clasificación a los octavos de final prácticamente asegurada y siempre dominando la posesión del balón, los comandados del Vladimir Petkovic fueron incapaces de descifrar el ejercicio defensivo del equipo entrenado por Óscar Ramírez. Si a todo esto le sumamos que Suiza arrancó el juego muy nerviosa y cometiendo pérdidas prohibidas no forzadas, el resultado estuvo en que el portero Yann Sommer acabó siendo el gran protagonista del partido. Al final, por más que el central Fabian Schär o el mediocentro Granit Xhaka intentaran ofrecer soluciones, con el extremo derecho Xherdan Shaqiri siempre buscando recepciones entre líneas, los costarricenses no dejaron de sumar recuperaciones en buena altura que fueron seguidas por transiciones verdaderamente devastadoras (generaron pánico).

“El nivel ofrecido por Joel Campbell y Daniel Colindres hizo que Costa Rica no dependiera de otra versión irregular del mediapunta Bryan Ruíz para sumar salidas ofensiva”
En este punto fue clave la mejoría ofrecida por el mismo Campbell y por el experimentado extremo izquierdo Daniel Colindres en comparación con los delanteros que fueron titulares en las dos primeras jornadas (Marco Ureña y Johan Venegas). Especialmente a partir de la figura de Joel se pudo entender las reacciones de Costa Rica después de estar dos veces en desventaja en el marcador: fue Campbell quien generó el tiro de esquina del 1-1 del central Kendall Waston y sufrió el penalti que puso el 2-2 definitivo. En el otro lado de la moneda, los suizos llegaron a sus dos goles en la única vía ofensiva para generar peligro que encontraron durante todo el partido: abertura a banda y centro al área aprovechando que los mediocentros Celso Borges y David Guzmán ayudan poco a los tres centrales en este tipo de jugada

Serbia vs Brasil

BRASIL: Alisson; Fágner, Thiago Silva, João Miranda, Marcelo (Filipe Luis 10′); Paulinho (Fernandinho 66′) , Casemiro, Philippe Coutinho (Renato Augusto 80′); Willian, Gabriel Jesus, Neymar.

SERBIA: Stojkovic; Rukavina, Milenkovic, Veljkovic, Kolarov; Nemanja Matic, Milinkovic-Savic, Tadic, Ljajic (Zivkovic 75′), Kostic (Radonjic, 82’); Mitrovic (Jovic 89′).

Tras dos jornadas dejando sensaciones bastante lejos de las esperadas, Brasil enfrentó a una Serbia obligada a dar la sorpresa en la última fecha. Sabemos que los contextos siempre condicionan los planteamientos tácticos pero en torneos cortos, como son los mundiales, este factor está aún más marcado. A Serbia le tocó definir su pase a octavos en el último partido de la fase de grupos contra el rival más fuerte, y al que estaba obligado a ganar para no depender de un milagro de Costa Rica contra Suiza. Serbia enfrentó a la pentacampeona del mundo sin poder ser ellos mismos. La alineación avisaba que veríamos la versión más agresiva de los balcánicos, con Milinkovic-Savic al lado de Matic y tres mediapuntas detrás de Mitrovic. Era una alineación de videojuego y poco realista. En cualquier otro escenario, Milinkovic-Savic hubiese sido el mediapunta que acompañara a Mitrovic para descargar en largo.

En los primeros minutos Serbia quiso apretar arriba pero poco a poco adquirió cautela. El problema es que el plan era incompleto: poco efectivo al ejercer una presión alta y no muy sólido al momento de replegar. Por otra parte, hay que señalar que a la zaga serbia se le notaba nerviosa y Brasil empezó a ganar la espalda de los jóvenes Milenkovic y Veljkovic. Primero avisaron Neymar y Gabriel Jesús y al 36′ Coutinho dio el primer golpe. El interior izquierdo del Barcelona filtró un pase perfecto a la espalda de Veljkovic que el todocampista Paulinho definió con clase por arriba del arquero Stojkovic tras un gran movimiento de ruptura. Brasil seguía sin mostrar su mejor versión pero el escenario le favorecía, por más que a los diez minutos se fuera lesionado Marcelo e ingresara Filipe Luis.

En el segundo tiempo tuvo un buen momento Serbia, cuando los laterales (Kolarov y Rukavina) se sumaban al ataque para acompañar a los extremos (Kostic y Tadic), creaban superioridad en la banda y luego buscaban a Mitrovic en el área brasileña. Fue un lapso de cinco minutos en el que los dirigidos por el joven Mladen Krstajić no empataron de milagro. El problema estuvo en que ese ritmo alto no duró mucho y en un tiro de esquina Thiago Silva puso el 2-0 definitivo al 68′. Brasil ganó y no terminó sufriendo pero su mejoría está basada más en el contexto del partido que en su propio funcionamiento. Serbia, a su modo, se jugó un “todo o nada” que terminó en derrota. 

Isco Alarcón

España llegó en una situación privilegiada al último partido de grupos. Ante Marruecos, eliminada, le alcanzaba una victoria para ser líder de grupo, pero en una nueva edición del repliegue y contragolpe contra el ataque posicional, las cosas volvieron a complicarse. España fió todo, nuevamente, al hombre que se ha convertido en seña y santo del fútbol que practican: Francisco  ‘Isco’ Alarcón, y el merengue volvió a responder al reto con una naturalidad impactante.

Se apoderó del balón en cada acción española y tanto en salida como en campo contrario, fue infalible. Anotó el primer gol, en una brillante combinación con Andrés Iniesta y Diego Costa, en la que definió como auténtico nueve. Recibió cinco faltas; fue la única manera en la que el conjunto marroquí pudo frenarlo. Ante el bajo nivel de David Silva, además, Isco se ha adueñado del balón parado y lanzó hasta diez centros, que fueron rematados en cuatro ocasiones. Se implicó en defensa realizando tres intercepciones y dos robos, además de que venció en 14 de 17 duelos disputados. Su mágico regate triunfó una noche más con cuatro completados en cuatro intentos. El empate aseguró el primer lugar para España, que debe mejorar defensivamente, pero mientras tanto, Isco sigue a lo suyo. La pelota siempre al 22.

Paolo Guerrero

Dentro de que todos los jugadores del planeta sueñan y se preparan para jugar una Copa del Mundo, los últimos meses para Paolo Guerrero debieron ser infernales. Debido a un problema de doping, el experimentado delantero peruano no pudo ayudar su selección en la repesca intercontinental contra Nueva Zelanda y estuvo a punto de perderse la que seguramente había sido su última oportunidad de disputar un Mundial (ya tiene 34 años). Además, estamos hablando de una leyenda del fútbol de Perú que entre sus goles, la importancia táctica que tiene recibiendo juego directo o jugando de espaldas y el liderazgo que demuestra fue absolutamente clave para entender los motivos por los cuales su país ha regresado a la fiesta grande del balompié mundial después de 36 años de ausencia.

El caso es que Guerrero llegó a Rusia sin un ritmo competitivo óptimo y eso se notó tanto en su suplencia en el debut contra Dinamarca como en el partido contra Francia en el que fue fácilmente controlado por los centrales rivales. Esto tuvo mucho que ver en que Perú estuviera sin opciones de clasificarse a los octavos de final después de dos jornadas por más que dejara grandes sensaciones a nivel juego. Pero, dentro de todo lo injusto que puede llegar a ser este deporte, los comandados por el experimentado argentino Ricardo Gareca y el propio Paolo terminaron logrando sus goles y su victoria para despedirse con todavía más honor de Rusia. Además, no fue casualidad que, finalmente contando con una versión imponente de Guerrero, el conjunto sudamericano necesitara solamente cuatro intentos de remate para marcar dos goles a Australia, especialmente considerando que la “ausencia” (ya sea de presencia o de nivel) del delantero en los partidos contra daneses y franceses resultó en cero anotaciones en 27 intentos

Corea del sur vs Alemania

COREA DEL SUR: Cho Hyun-Woo; Lee Yong, Yun Young-Sun, Kim Young-Gwon y Hong Chul; Jung Woo-Young y Jang Hyun-Soo; Lee Jae-Sung, Koo Ja-Cheol (Hwang Hee-Chan, 56’; Go Yo-Han, 79’) y Moon Seon-Min (Ju Se-Jong, 69’); Son Heung-Min.

ALEMANIA: Manuel Neuer; Joshua Kimmich, Niklas Süle, Mats Hummels y Jonas Hector (Julian Brandt, 78’); Sami Khedira (Mario Gómez, 58’) y Toni Kroos; Leon Goretzka (Thomas Müller, 63’), Mesut Özil y Marco Reus; Timo Werner.

Alemania no tendrá la oportunidad de defender el título mundial conquistado en Brasil hace cuatro años. Es más, los alemanes, claramente el proyecto más sólido del fútbol de selecciones en este siglo, no estarán en las semifinales de un gran torneo por primera vez desde 2004 y han sido eliminados en la primera fase de una Copa del Mundo, cosa que no pasaba desde 1938. Así de impactante ha sido lo que sucedió en Kazan esta tarde. Pero no fue una eliminación que los comandados por Joachim Löw no merecieron. Alemania tuvo 90 minutos contra el rival más flojo de su grupo con la simple misión de ganar por un gol. Aunque las ocasiones acabaron apareciendo en el segundo tiempo, casi siempre a través de centros laterales y empuje, la verdad es que la Mannschaft no jugó para lograr el resultado que necesitaba considerando la debacle de México contra Suecia en el otro partido del grupo.

En este sentido, toda la primera mitad estuvo marcada por el miedo de los alemanes. Monopolizando la posesión del balón, el conjunto europeo demostró que estaba completamente bloqueado mentalmente después de lo que le ha pasado en las dos primeras jornadas. La facilidad con que tanto México como Suecia sumaron transiciones ofensivas en clara ventaja táctica hizo daño en la mente de todos los alemanes. Es por eso que, por ejemplo, en esta ocasión Löw ordenó que el interior Sami Khedira jugase todo el tiempo en la misma altura del mediocentro Toni Kroos y que sus jugadores tuvieran calma con el esférico en los pies. El tema es que, por puro miedo a perder el balón y sufrir un contraataque, la propia Alemania se atascó a la hora de atacar. No hubo ritmo, continuidad o fluidez en ningún tramo. Dentro de todo esto, Corea del Sur volvió a demostrar orden defensivo y poco más.

“Ofensivamente, los únicos jugadores de Alemania que respondieron en esta ocasión fueron Joshua Kimmich y Toni Kroos; incluso las mejores ocasiones de los alemanes salieron de los pies de su brutal lateral derecho”
El caso es que, con Son Heung-Min nuevamente en punta, ni siquiera la poca ayuda de las demás piezas ofensivas de Shin Tae-Yong o el intento de alcanzar un mayor control por parte de Alemania alejó la posibilidad de marcar a los surcoreanos. Al final, para los Taegeuk Warriors el plan fue muy concreto: aguantar defensivamente apoyado en grandes versiones del portero Cho Hyun-Woo y del central Kim Young-Gwon además de la presencia de jugadores físicos en mediocampo como Jung Woo-Young con la certeza de que la desesperación del rival haría lo demás. Y fue así que pasó. En el segundo tiempo Alemania tuvo que exponerse y lo anormal fue que el 1-0 cayera tan tarde (los centrales Niklas Süle y Mats Hummels estuvieron imperiales apagando fuegos). Pero ya en el descuento Kim encontró el 1-0 en un tiro de esquina y Son terminó de matar a la vigente campeona.

México vs Suecia

MÉXICO: Guillermo Ochoa; Edson Álvarez, Carlos Salcedo, Héctor Moreno, Jesús Gallardo (Marco Fabián, 65´); Héctor Herrera, Andrés Guardado (Jesús Manuel Corona, 75´); Miguel Layún (Oribe Peralta, 89´), Carlos Vela, Hirving Lozano; Javier Hernández.

SUECIA: Robin Olsen; Mikael Lustig, Victor Lindelöf, Andreas Granqvist, Ludwig Augustinsson; Viktor Claesson, Sebastian Larsson (Gustav Svensson, 57´), Albin Ekdal (Oscar Hiljemark, 80´), Emil Forsberg; Ola Toivonen, Marcus Berg (Isaac Thelin, 68´).

95 minutos de mexicanidad pura. Las alegrías no saben a nada si no hay un montón de sufrimiento detrás. “Sin dolor no te haces feliz”, recita la letra de una canción de la banda chilena La Ley que, años después, acompañó la mexicana Ely Guerra. Eso es México, cuya selección estuvo a punto de hacer historia como la primera en la historia que con 6 puntos no califica a octavos de final en una Copa del Mundo. No ocurrió porque, por más que el mexicano insista en el optimismo, en la motivación y el esfuerzo para salir adelante, la suerte juega un papel muy importante. Y a México le está saliendo todo.

Suecia era el equipo obligado a sacar el resultado y, no obstante las probabilidades, era el menos presionado. El peculiar temperamento de esta selección azteca, que en los Mundiales se ha distinguido por quedarse tendida en el cuadrilátero al primer golpe en un todo o nada, permitía a los suecos jugar con su plan de siempre, obligando a México a jugar en su peor contexto para esperar el error que suele hacer y capitalizarlo. Ninguno movió nada en relación al partido anterior, lo que en el campo le terminó dando la razón a la lectura que hizo el conjunto europeo sobre cómo se desarrollaría el encuentro.

Los mismos problemas que adoleció el sistema de Juan Carlos Osorio frente a Corea se presentaron. La creatividad de Héctor Herrera, la lucidez de Carlos Vela, el juego de espaldas de Javier Hernández y el atrevimiento de Hirving Lozano fueron entorpecidos por la calidad técnica y la mala toma de decisiones de Jesús Gallardo, Edson Álvarez y Miguel Layún, quienes nulificaron cualquier ventaja que sus compañeros habían generado segundos antes. Suecia no tuvo que forzar el error para contragolpear, solo esperarlo y luego recurrir a las conducciones hacia adentro de Forsberg y el juego aéreo de Ola Toivonen. Durante 45 minutos se toparon con la muralla Ochoa, posteriormente derrumbada al fin.

Las dos situaciones de juego que la Era Osorio les ha prestado más atención, la pelota detenida y la defensa de los servicios al segundo palo, nunca jugaron tan en contra de México como hoy. La superioridad sueca a balón parado y, especialmente, la espalda de Edson Álvarez que tenía que dejar desatendida por los cierres que debía hacer debido a los manos a manos en el área, acabaron con el júbilo que México transpiraba en la Copa del Mundo y lo convirtieron en el martirio de toda la vida. Corea del Sur hizo el favor y derrocó a Alemania, ahora México tendrá que enfrentarse contra su propio destino en octavos de final.

martes, 26 de junio de 2018

Australia Vs Perú

Australia: Mathew Ryan; Josh Risdon, Trent Sainsbury, Mark Milligan y Aziz Behich; Mile Jedinak y Aaron Mooy; Mathew Leckie, Tom Rogic (Jackson Irvine, 72’) y Robbie Kruse (Daniel Arzani, 58’); Tomi Juric (Tim Cahill, 53’).

Perú: Pedro Gallese; Luis Advíncula, Christian Ramos, Anderson Santamaría y Miguel Trauco; Renato Tapia (Paolo Hurtado, 63’) y Yoshimar Yotún (Pedro Aquino, 46’); André Carrillo (Wilder Cartagena, 79’), Christian Cueva y Edison Flores; Paolo Guerrero.

Después de dos muy buenas actuaciones que acabaron con el saldo de cero puntos y ningún gol marcado, el regreso de Perú a los Mundiales terminó con el merecido premio: victoria en la última jornada contra Australia. El tema es que mientras los peruanos ya no tenían aspiraciones clasificatorias, los australianos jugaban sus últimas cartas para intentar avanzar a octavos. Dentro de este escenario, al mismo tiempo en que los Incas en ningún tramo del juego demostraron el brutal ritmo ofensivo que caracterizó sus dos primeros duelos en territorio ruso (solamente cuatro remates en 90 minutos), por momentos se puede decir que el equipo entrenado por el holandés Bert van Marwijk hizo todo lo que necesitaba para conseguir los tres puntos.

En este sentido, fue destacado el hecho de que los Socceroos no acusaron problemas a la hora de asumir la iniciativa con la posesión del balón en una clara demostración de que algunas de las ideas asociativas de su antiguo entrenador Ange Postecoglou siguen presentes. De esta manera, con los centrocampistas Mile Jedinak y Aaron Mooy dirigiendo las cadenas asociativas desde la base de la jugada, Australia logró encontrar una y otra vez al espigado mediapunta Tom Rogic entre líneas, con el jugador del Celtic haciendo muchísimo daño a los peruanos. El problema para Australia estuvo en que sus demás piezas ofensivas, en especial el extremo izquierdo Robbie Kruse y el delantero Tomi Juric, nunca terminaron de aprovechar todas las ventajas y ocasiones generadas por la monumental versión de Rogic.

“Con el ingreso del interminable delantero Tim Cahill después de sufrir el 0-2, los australianos adoptaron una postura más directa y aérea, pero nunca lograron el gol que les daría vida otra vez aunque la cantidad de ocasiones generadas, especialmente a balón parado, fue alta”


A todo esto, un balón largo al veterano delantero Paolo Guerrero, una de las claves tácticas del equipo entrenado por el experimentado argentino Ricardo Gareca pero que se ha visto en pocas ocasiones en Rusia, resultó en el primer gol de Perú en Mundiales desde 1982 en un gran remate del extremo derecho André Carrillo. Aunque haya reaccionado bien al 0-1, estando muy cerca del empate en los minutos siguientes, la dificultad de la misión (entonces ya necesitaba remontar su partido y que Francia se impusiera sobre Dinamarca) hizo que Australia bajara los brazos en la recta final de la primera mitad y en el regreso del medio tiempo, algo que fue aprovechado por Guerrero, está vez con el capitán peruano marcando el segundo gol de su país después de buena jugada del mediapunta Christian Cueva.